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Sáb, Jun

Por: Cortesía

Espectáculos

Carlos Bonavides confiesa que todo lo que ganó con Huicho Domínguez lo gastó en drogas

Carlos Bonavides se sinceró en una charla que sostuvo con Jorge "El Burro" Van Rankin para el Programa Hoy, y narró los duros momentos que vivió luego de ser reconocido por su personaje de Huicho Domínguez y de caer en el mundo de las drogas.

"Empecé a tomar a los 19, hice un viaje a Puerto Escondido a los hongos, al peyote… me fascinó, no (me dio miedo), creo que siempre he sido gente de valor, pero caí en el alcohol, en las drogas. Ya grande (toqué fondo), estaba yo en un hotel maravilloso, había alberca en el cuarto, había unas chavas a mi disposición, la cama llena de dinero, botellas, todo, había un ventanal maravilloso donde se veía el mar, y suena el teléfono, me habla el jefe y salgo encuerado, y me dice ‘¿qué le pasa?, métase’, y entro y no había nada, era un cuarto de quinta de la colonia Guerrero, era un delírium trémens (por abstinencia de alcohol), no había nada, entonces yo me empecé a poner mal", narró Bonavides.

"Tenía una abstinencia de tres días de alcohol, esa botella yo la traía y por fuerza de voluntad duré 4 días sin tomar, pero ya no podía y ¡pum!, le llegué, entonces me vi muy grave, y tan grave me vi que salí de la clínica a tomar y a drogarme", confesó.

Posteriormente, Carlos admitió que el personaje de Huicho lo rebasó completamente. "Me iba yo vestido de Huicho Domínguez a Garibaldi, a tomar de mesa en mesa. ¡No te imaginas!, sí (me traspasó), tomaba vodka, whisky, ron, añil, todo. Gané, muchísimo dinero, me compré una casa en Cancún, dos motocicletas de marca, tenía un pequeño yate, o sea, si gocé, Las Vegas…".

De la misma manera, reveló que gracias a sus vicios perdió todo el dinero que ganó con su famoso personaje.

"Nada, todo me lo metí, casas, carros, todo, desapareció. (Consumía) cocaína y me inyectaba heroína", agregó.

Por último, el artista de 80 años relató algunos detalles de las alucinaciones que padeció por su adicción.

"Paranoia, delírium trémens, persecuciones, un día unos perros me persiguieron, me salté una barda y yo salvé la botella que llevaba y se me apareció el diablo y me dijo ‘órale, tómale’, y yo le dije ‘¡por favor, déjame!’, (y él) ‘tómale’, y yo (me la tomé)", recordó.

 

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