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Jue, Ene

Puebla se quedó sin 'El Tigre Deportes', el lugar donde las ilusiones se cumplían

Foto: Cortesía

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Puelba, Pue.- El lugar en el que muchas ilusiones se hacían realidad ha cerrado sus puertas. El Tigre de Puebla fue por más de 50 años la casa de los artículos deportivos en la Angelópolis, pero debido a la crisis económica provocada por la pandemia, bajó su cortina, generando nostalgia en aquellos que en su momento acudieron para comprar su raqueta de tenis, su guante de beisbol o los uniformes para el equipo de futbol que capitaneaba.

Ubicada en la 10 oriente a unos pasos del Centro Histórico, esta tienda sirvió a infinidad de poblanos como impulso para comenzar a practicar deporte soñando con algún día llegar al profesionalismo.

El Tigre de Puebla vio la luz en 1967 como un emprendimiento de los hermanos españoles Sinforiano y Miguel Vela Vélez, generando gran expectativa y haciéndose rápidamente de clientela, debido a que era un negocio novedoso para la ciudad de esos años.

Desde entonces, se convirtió no solo en la máxima referencia para los deportistas amateurs, sino también para aquellos aficionados que buscaban estar al pendiente de los roles de juego de

Pericos de Puebla, o la cartelera de la Arena Puebla, incluso, el punto de venta para los boletos de los partidos del Puebla de la Franja.

“Mi papá me llevó de chiquita a comprar mi primera raqueta de tenis, era el único lugar en donde la podías conseguir, y desde que entrabas te llenabas de emoción por ver todos los artículos, ya te sentías como una deportista profesional. Mi sueño era jugar tenis y el tener mi raqueta propia fue algo indescriptible, del Tigre salías como en una nube, no cabías de la felicidad”, relató Guadalupe Ríos, quien se volvió asidua compradora en la tienda debido a su larga trayectoria como tenista incluso semiprofesional, con participación en torneos locales y regionales.

Pero en El Tigre también se surtían esos equipos conformados por un grupo de amigos que siempre necesitan de un capitán que se encargue de la inscripción, la gestión, pero principalmente, de comprar los uniformes, tal y como lo hizo don Nicéforo Sánchez por alrededor de 25 años.

“Yo todavía conocí al dueño que le decían ‘El Gordo’, le encantaba el deporte, armaba buenos equipos de beisbol y de futbol que él patrocinaba. Ya me conocía que cada seis meses me iba a surtir con él de mis uniformes para mis equipos, orgullosamente jugué 25 años futbol llanero, siempre siendo el capitán, el que hace todo, el que acaba pagando casi todo y al final también termina teniendo la culpa de todo, pero en ese momento uno lo hacía con la ilusión de seguir jugando y a donde todos íbamos a comprar nuestras cosas para el futbol era El Tigre”.

En sus amplios aparadores se podía encontrar desde goggles para nadar o los protectores bucales para los boxeadores, hasta balones de futbol, todavía llegaron a vender de cuero, pero en específico era el lugar predilecto para los amantes del ‘Rey de los Deportes’, porque ahí podían encontrar guantes, bates, pelotas, y los box scores para apuntar las estadísticas de los juegos.

“Había días que si siquiera tener dinero para ir a comprar, de niño me iba a meter a la tienda para ver si ya les habían llegado artículos nuevos, me encantaba ver los guantes, yo de niño jugaba de pícher, pero como soy zurdo en ese entonces era casi imposible conseguir un guante para zurdo y en El Tigre lo vendían y todos los días saliendo de la (escuela) Himno Nacional antes de irme a mi casa en (el Barrio de) La Luz pasaba a ver el guante con la ilusión de algún día tenerlo”, contó Gabriel Vázquez, quien durante toda su niñez practicó beisbol y hasta que fue un adolescente pudo tener el guante para su mano izquierda.

La quiebra del Tigre de Puebla representa una víctima más de la crisis económica desatada en el mundo, una tienda que se convirtió en una empresa que tuvo sucursales en Veracruz y Ciudad de México, pero que ahora solo queda en el recuerdo de aquellos poblanos quienes supieron vestirse de deportistas con sus productos.

 

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