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Jue, Ago

Por: Cortesía

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Qué es la “pobreza franciscana”, la nueva bandera de AMLO

Hacia la recta final de su gobierno el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), advirtió que cambiará la bandera de la “austeridad republicana” para abrazar la de la “pobreza franciscana”, ello mientras alista una serie de medidas con las que buscará que los funcionarios públicos se “abrochen el cinturón” y eviten caer en las garras del despilfarro.

Durante su habitual conferencia matutina del 27 de julio, el titular del Ejecutivo Federal dijo que la Cuarta Transformación (4T) entraría en una nueva etapa para adoptar el estilo de vida franciscano al limitar los viajes al extranjero, disminuir viáticos y optar por la comunicación a larga distancia y otras medidas sin caer en despidos porque “la nómina es sagrada”.

“Ya vamos a pasar de la fase de la austeridad republicana a una fase superior que es la de la pobreza franciscana, porque tengo reunión mañana con el gabinete y vamos a llevar a cabo medidas de austeridad adicionales”, dijo en “la mañanera” mientras destacaba que en su administración se ha logrado el ahorro de “2 billones de pesos”.

¿Qué es la pobreza franciscana?

La pobreza es una de las principales características de las órdenes mendicantes que se dividen en agustinos, dominicos y franciscanos, éste último inspirado en la vida de San Francisco de Asís y que tuvo su origen en el año 1208, cuando el diácono optó por llevar una vida de pobreza inspirado en las palabras del Evangelio.

Según el sitio de la organización Loyola Press, el origen de la “pobreza franciscana” se remonta entonces al capítulo 10 del Evangelio según Mateo en el que se narra que Jesús envió a sus apóstoles a predicar y les instruyó no llevar “oro, ni plata, ni dinero en sus bolsas, ni alforja para el camino ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón”.

Al ser Francisco de Asís consciente de la pobreza que azotaba a los ciudadanos en esa época, tomó la decisión de abrazar la pobreza como Dios lo hizo al hacerse humano en la forma de Cristo para predicar la paz, el amor y la penitencia.

Fue así que en los principios de la orden franciscana se instauró el dar las riquezas a los pobres, vivir sin bienes, no tener salarios, gozar del espíritu de servicio y depender de la “buena voluntad del pueblo”.

Para finales de la Edad Media esta pobreza llegaba al grado de que los franciscanos vivían en grandes monasterios donde ellos cultivaban sus alimentos y sus cuartos eran básicamente celdas, sin ningún tipo de decorado.

En este sentido, la austeridad se diferencia de la pobreza en tanto que la primera es tener lo mínimo necesario para sobrevivir, mientras que la segunda alude al bien necesario para comer sin necesidad de algo más.

¿Mesianismo?

Erick Adrián Paz González, coordinador del Seminario de Intersecciones de lo Religioso (SEMIR), señala en entrevista con Infobae México que si bien no se puede decir que AMLO se esté sintiendo semejante a Cristo, hay ciertos rasgos de “mesianismo”, que es la ideología que se relaciona con la creencia de la llegada de un mesías o héroe que establecerá un nuevo orden en el mundo.

Sin embargo, el experto apunta que hay otros analistas como Roberto Blancarte y Bernardo Barranco que aseguran que el mandatario mexicano sí está siguiendo un liderazgo carismático de tintes religiosos.

Paz González recuerda que hace ya un tiempo el propio tabasqueño hizo una comparación con Cristo cuando hablaba sobre el humanismo y que él haría lo mismo: atender a los pobres y a los desposeídos.

El también Maestro en Ciencias Sociales por la Flacso-México precisa que cuando López Obrador utiliza elementos religiosos en sus discursos lo hace más desde la religiosidad popular por dos motivos: uno, se visibiliza una mayor identificación de católicos con el Partido Acción Nacional (PAN); y dos, porque no puede agredir a los evangélicos ya que fueron una base fuerte durante su campaña en el 2006.

“Entonces la necesidad popular es una forma más sencilla de llegar tanto a católicos y hacerle el guiño a los evangélicos, que si bien no creen en los Santos, está hablando de Cristo, está hablando del Evangelio, algo un poquito menos jerárquico católico, entonces eso es bastante relevante”, apunta.

El investigador añade que tampoco es la primera vez que AMLO acude a elementos religiosos sacados de contexto pues, por ejemplo, hace dos años recurrió al detente cuando aseguró que estaba protegido contra la pandemia de coronavirus, lo cual le valió diversas críticas.

La nueva propuesta del Presidente podría no caer “bien” para quienes forman parte de la Cuarta Transformación, pues hasta el momento ninguno de los integrantes de su gabinete ha aludido a la “pobreza franciscana” sino a la austeridad.

Erick Paz menciona que hace unos días la misma Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México y una de las “corcholatas’' presidenciables, aseguraba que iba a seguir apoyando el plan de austeridad del fundador de Morena.

“Llama mucho la atención por dos cosas: primero se están yendo más por el lado de la austeridad y segundo, no están abrazando discursos religiosos”, subraya el también licenciado en Ciencias de la Comunicación.

De ahí también el reproche del titular del Ejecutivo, que ha instado en más de una ocasión a que ningún funcionario gane más que el Presidente y promulgó la Ley Federal de Austeridad Republicana en 2019, a fin de eliminar beneficios económicos como seguros privados, un “mandamiento” que varios no han querido acatar.

AMLO no es el único que está adoptando discursos religiosos, pues a nivel nacional, durante la pandemia, en la zona del Bajío algunos alcaldes consagraron ciudades al Sagrado Corazón y a la Virgen de Guadalupe, además de que han citado la Biblia, a Cristo, a Adán y Eva, aluden a la familia y al matrimonio.

Sobre retomar tintes religiosos y adaptarlos al discurso, Paz González señala que a nivel internacional también están los casos de Jeanine Añez en Bolivia, el excandidato presidencial de Costa Rica, Fabricio Alvarado; el mandatario argentino Alberto Fernández tras una reunión con el papa Francisco; el partido español Vox y el propio Donald Trump.

Además, destaca el caso del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien en las elecciones obtuvo una gran cantidad del voto evangélico y de las iglesias domésticas o de garaje que incluso hacen una compaginación del brasileño con Cristo.