Tlaxcala, Tlax.- Frente a las letras turísticas del zócalo de Tlaxcala, representantes de 22 sindicatos de transportistas armaron una conferencia improvisada para denunciar los hechos de violencia ocurridos en la ampliación de la autopista Puebla–Tlaxcala.
Los dirigentes Arturo Saavedra y Antonio Robles contaron que sus grupos suman 250 unidades de trabajo dedicadas al acarreo de materiales. Según afirmaron, varios compañeros fueron golpeados por un grupo proveniente de Puebla, presuntamente encabezado por Óscar Pozos, quien —según ellos— busca adueñarse de contratos a la fuerza.
Mesa de diálogo, pero miedo de que el conflicto escale
Mientras unos daban declaraciones, en un café del Hotel San Francisco se reunía Antonio Velázquez, de la Secretaría de Gobernación federal, con otros transportistas para bajar tensiones y buscar acuerdos.
Aun así, los inconformes dejaron claro que, aunque mantienen diálogo con autoridades, no van a permitir más intimidaciones ni ataques en su contra. Para ellos, lo ocurrido no fue un pleito menor, sino un atentado contra la seguridad de sus operadores.
Piden intervención urgente y “piso parejo”
Los transportistas pidieron que tanto el Gobierno del Estado como la Federación intervengan de inmediato para garantizar seguridad en las obras públicas. Exigieron que se respete el padrón estatal y que la competencia sea legal, no a golpes.
También advirtieron que seguirán presionando hasta que existan condiciones reales de seguridad, sobre todo en los tramos donde ya se han registrado varios incidentes recientes.
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