Dos días bastaron para cambiar la rutina de cientos de familias poblanas. El cierre de la planta de Stanley Black & Decker en Puebla tomó por sorpresa a trabajadores que llegaron a sus labores y encontraron una realidad distinta: la fábrica dejaría de operar de forma definitiva.
La decisión implica la salida de aproximadamente 600 empleados y ha generado incertidumbre entre quienes dependían de esta fuente de ingresos, además de abrir cuestionamientos sobre el futuro de la operación industrial en la zona.
Cierre de Stanley Black & Decker impacta a cientos de trabajadores en Puebla
La empresa de herramientas anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en la zona industrial Anexo La Loma, junto a la Central de Abasto de Puebla. De acuerdo con los reportes difundidos por trabajadores, las instalaciones quedaron prácticamente vacías durante la mañana del jueves 4 de junio.
En videos compartidos en redes sociales se observa el inmueble con las luces apagadas y sin actividad en las áreas de producción, una imagen que contrasta con décadas de operación de la compañía en territorio poblano.
La medida afecta a cerca de 600 empleados, entre personal sindicalizado y administrativo.
La noticia llegó de manera inesperada
Los trabajadores señalaron que fueron notificados de su despido al llegar a sus actividades habituales. Según sus testimonios, una noche antes se les pidió retirar pertenencias personales bajo el argumento de que las instalaciones serían fumigadas.
Horas después, encontraron las puertas cerradas y recibieron información relacionada con los esquemas de liquidación.
Los afectados también expresaron inconformidad por la falta de información previa sobre el cierre y señalaron que no contaron con acompañamiento oportuno por parte de la representación sindical durante el proceso.
Más de medio siglo de historia llega a su fin
La compañía acumulaba más de cinco décadas de presencia en Puebla. La firma estadounidense, fundada en 1910, es reconocida mundialmente por el desarrollo de herramientas eléctricas y por innovaciones como el taladro portátil.
Durante años fue considerada una fuente importante de empleo en la capital poblana. Además, diversos trabajadores destacaron que la empresa ofrecía prestaciones competitivas y oportunidades de crecimiento interno.
Sin embargo, en los últimos meses también surgieron comentarios en plataformas laborales que apuntaban a problemas administrativos y de comunicación entre la base trabajadora, recursos humanos y la representación sindical.
Los números detrás del despido masivo
De acuerdo con la información difundida por los propios empleados, el cierre afecta a 530 trabajadores sindicalizados y 70 administrativos.
La empresa habría argumentado problemas financieros y una situación de quiebra como motivo principal para concluir operaciones en Puebla, poniendo fin a una etapa que se extendió por cerca de seis décadas.
La noticia no solo representa la pérdida de empleos directos. También genera preocupación por el efecto que podría tener en proveedores, comercios y familias que dependían de la actividad económica generada por la planta.
Una mañana que cambió el panorama laboral de cientos de familias
Lo que parecía una jornada laboral normal terminó convirtiéndose en una de las noticias económicas más relevantes para Puebla en las últimas semanas.
Mientras los trabajadores comienzan el proceso de liquidación y buscan alternativas laborales, el cierre de Stanley Black & Decker deja una huella en el sector industrial poblano y abre nuevas interrogantes sobre el futuro de la inversión y el empleo manufacturero en la región.
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