Las lluvias de los últimos meses han dado un respiro a México y ayudado a recuperar los niveles de varios embalses, después de años marcados por la presión sobre el recurso. Sin embargo, la recuperación de las presas no significa que el problema del agua esté resuelto.
Expertos y autoridades advierten que el país todavía enfrenta desafíos de fondo: el elevado consumo en el campo, la falta de infraestructura suficiente para aprovechar el agua de lluvia y una gestión que necesita incorporar nuevas tecnologías. Entre ellas aparece incluso la inteligencia artificial.
El agua en México enfrenta un problema que las lluvias no pueden resolver
El panorama hídrico del país muestra una aparente contradicción. Por un lado, las precipitaciones han permitido mejorar las reservas y aliviar temporalmente la presión sobre algunas fuentes de abastecimiento. Por otro, persisten dificultades para distribuir, almacenar y utilizar de manera eficiente el recurso.
Durante un encuentro realizado en Ciudad de México, especialistas, académicos y representantes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) coincidieron en que México necesita inversiones de largo plazo y soluciones tecnológicas para evitar que la recuperación provocada por las lluvias sea solamente temporal.
Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red del Agua de la UNAM, planteó que las empresas deben avanzar en el ahorro del recurso y utilizar herramientas tecnológicas que permitan hacer más eficiente su consumo.
La advertencia de fondo es clara: tener más agua disponible en las presas no elimina los problemas relacionados con su uso y administración.
La agricultura concentra la mayor parte del consumo
Uno de los principales retos está en el campo. De acuerdo con los datos presentados por Conagua, el sector agrícola concentra 76 por ciento del agua utilizada en México.
En comparación, el uso público-urbano representa 15 por ciento, mientras que la industria concentra el 9 por ciento restante.
La cifra coloca a la actividad agrícola en el centro de la discusión sobre eficiencia hídrica. El desafío, además, no es sencillo porque el sector está integrado tanto por grandes productores como por pequeños agricultores, con necesidades y capacidades muy distintas.
Paola Félix Díaz, coordinadora general de Relaciones Interinstitucionales y Asuntos Internacionales de Conagua, señaló que algunas empresas han comenzado a participar mediante acuerdos para ceder agua concesionada que no utilizan.
Entre los casos mencionados están Heineken y Lala, compañías que han suscrito acuerdos para entregar parte del recurso disponible a zonas con mayores necesidades.
La medida busca que el agua pueda ser priorizada para comunidades que enfrentan problemas de abastecimiento, aunque los especialistas consideran que este tipo de acciones deben formar parte de una estrategia mucho más amplia.
El agua de lluvia cae, pero aprovecharla sigue siendo complicado
La recuperación de los embalses también pone sobre la mesa otra pregunta: ¿qué ocurre con toda el agua que llega durante las temporadas de lluvias?
México enfrenta una situación paradójica. Mientras algunas regiones sufren inundaciones o acumulaciones importantes de agua, todavía existen obstáculos para captar, almacenar y reutilizar las precipitaciones.
Piedad Gómez, coordinadora de proyectos de Agua Capital, explicó que uno de los principales problemas está precisamente en el almacenamiento. Otro desafío aparece cuando el agua de lluvia entra en contacto con sistemas de drenaje, porque el recurso necesita posteriormente un tratamiento antes de poder ser aprovechado.
Esto significa que no basta con captar la lluvia. También se requiere infraestructura para almacenarla correctamente, separarla de fuentes contaminantes y darle un uso posterior.
La inversión en tecnología puede convertirse en una pieza importante para enfrentar este problema, particularmente en ciudades donde el crecimiento urbano aumenta la demanda y reduce las posibilidades de aprovechar naturalmente el agua.
Tecnología e inteligencia artificial entran en la discusión
La gestión del agua también comienza a incorporar herramientas que hasta hace algunos años parecían ajenas al sector.
La inteligencia artificial puede utilizarse para analizar patrones de consumo, detectar fugas, anticipar necesidades y mejorar la administración de redes e infraestructura. Para los especialistas, la tecnología puede ayudar a que empresas y organismos públicos tomen decisiones con mayor información.
Pero la tecnología por sí sola no resolverá la presión hídrica. También será necesario invertir en infraestructura, mejorar los sistemas de distribución y promover un uso más eficiente en actividades que concentran grandes cantidades del recurso.
El momento actual puede representar una oportunidad. Las lluvias han permitido recuperar parte de las reservas, pero también ofrecen un margen para corregir problemas antes de que vuelva una etapa de mayor presión hídrica.
Los retos relacionados con el agua y las posibles soluciones tecnológicas estarán nuevamente sobre la mesa del 1 al 3 de septiembre en Ciudad de México, durante la décima edición de Aquatech, encuentro internacional que prevé reunir a más de 100 empresas y alrededor de mil científicos y especialistas.
La recuperación de los embalses representa un alivio, pero el desafío para México va mucho más allá de cuánto agua haya almacenada: está en cómo se capta, administra, distribuye y utiliza el recurso en los próximos años.
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