La visita de Donald Trump a Irlanda dejó una declaración que rápidamente abrió un nuevo frente político: el presidente estadounidense aseguró que le gustaría ver una Irlanda unificada, incluyendo a Irlanda del Norte, actualmente parte del Reino Unido.
El comentario ocurrió durante su encuentro con el primer ministro irlandés Micheál Martin y contrasta con la postura expresada recientemente por el gobierno británico sobre las condiciones necesarias para convocar un referéndum sobre la reunificación.
Trump reaviva el debate sobre una Irlanda unificada
“Me encantaría verla unida”, afirmó Trump al referirse a la República de Irlanda e Irlanda del Norte. La declaración fue hecha en Dublín, durante una visita en la que también tiene previsto desplazarse a su campo de golf en el oeste del país.
El tema es especialmente sensible porque la reunificación de Irlanda está vinculada al delicado equilibrio político construido después de décadas de violencia sectaria en Irlanda del Norte.
¿Puede haber un referéndum sobre la reunificación?
La posibilidad de celebrar una consulta sobre la frontera es uno de los asuntos más controvertidos tanto en el Reino Unido como en Irlanda. Ambos países son cogarantes del Acuerdo de Viernes Santo, firmado en la década de 1990 y considerado fundamental para poner fin en gran medida a la violencia conocida como los Problemas.
Aunque el respaldo a la reunificación ha aumentado en Irlanda del Norte, las encuestas recientes todavía no muestran una mayoría clara a favor de abandonar el Reino Unido.
En la República de Irlanda, en cambio, la reunificación forma parte de una aspiración política ampliamente extendida. El gobierno irlandés ha insistido, sin embargo, en que debe mantenerse como prioridad la cooperación entre el norte y el sur.
La postura británica no cambia
Las palabras de Trump chocaron con la posición que ha expresado recientemente el primer ministro británico Andy Burnham sobre la posibilidad de un referéndum.
Un portavoz de su oficina señaló que el gobierno británico mantiene su compromiso con el Acuerdo de Viernes Santo, que establece los requisitos para determinar si existe base para convocar una consulta sobre el futuro constitucional de Irlanda del Norte.
Micheál Martin, por su parte, consideró recientemente que las declaraciones británicas sobre el tema habían sido exageradas y sostuvo que no eran diferentes de las posiciones expresadas por otros primeros ministros británicos en los últimos años.
Trump reconoce la polémica de sus palabras
El presidente estadounidense también pareció admitir que su comentario podía generar controversia. Durante un evento organizado por la embajada de Estados Unidos en Irlanda, señaló que algunas preguntas de los periodistas estaban planteadas de manera que prácticamente cualquier respuesta podía provocar críticas.
Trump insistió en que le gustaría que Irlanda estuviera unida y añadió que sería un gran logro si eso llegara a ocurrir, al tiempo que reconoció que se trata de una cuestión especialmente delicada.
Unionistas responden a Trump
Las declaraciones provocaron rechazo entre políticos unionistas de Irlanda del Norte. Gavin Robinson, líder del Partido Unionista Democrático, sostuvo que el futuro constitucional de la región debe ser decidido por sus habitantes.
El dirigente afirmó que esa decisión no corresponde a comentarios realizados desde Londres, Dublín o Washington, en una respuesta directa al pronunciamiento del mandatario estadounidense.
El debate, por tanto, vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión que permanece abierta desde el acuerdo de paz: si Irlanda del Norte continuará dentro del Reino Unido o, eventualmente, avanzará hacia una reunificación con la República de Irlanda.