La avalancha en Nepal provocada por el colapso de un glaciar recorrió la zona a una velocidad de 188 kilómetros por hora y alcanzó la frontera con el Tíbet en apenas siete minutos. El fenómeno, ocurrido el 26 de agosto, también destruyó estaciones de medición y generó nuevos riesgos de inundaciones.
Un nuevo informe del Gobierno nepalí reveló este lunes 14 de septiembre detalles sobre la fuerza y rapidez con la que la masa de hielo, roca y agua descendió desde el Himalaya.
La avalancha en Nepal cruzó la zona a 188 km/h
El Centro de Investigación en Hidrología y Recursos Hídricos (CHWRR) estableció que el desastre comenzó a las 08:37 horas locales, cuando una masa glaciar y rocosa de unos dos kilómetros cuadrados se desprendió de la montaña Langtang Lirung, a unos 5 mil 200 metros de altitud.
La masa cayó entre 1,200 y 2 mil metros hasta impactar contra el valle del río Lhende Khola. La fuerza de la colisión fue tal que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró una energía sísmica equivalente a un terremoto de magnitud 5.2.
El material desprendido bloqueó de manera prácticamente instantánea el cauce del río con los propios escombros de la montaña. La presión acumulada terminó rompiendo el dique natural en cuestión de minutos y desencadenó la violenta crecida.
El agua destruyó estaciones en cuestión de minutos
La cronología elaborada por las autoridades muestra la rapidez con la que avanzó el fenómeno. La estación hidrológica de Rasuwagadhi fue destruida a las 08:40; posteriormente quedaron fuera de operación las de Syabrubesi, a las 08:50, y Betrawati, a las 09:20.
Más tarde, a las 11:43, la violencia del agua alcanzó Phurke Khola, donde también arrasó un puente.
El volumen de la crecida continuó aumentando durante varias horas hasta alcanzar su máximo en la estación de Devighat, alrededor de las 16:00. El informe calcula que desplazó un volumen excedente de aproximadamente 20 millones de metros cúbicos de agua.
La alerta llegó cuando la riada ya avanzaba
Uno de los puntos que más destaca el reporte es el tiempo de reacción. La División de Pronóstico de Inundaciones no tuvo conocimiento de que una gran riada había entrado en el río Bhote Koshi desde el Tíbet sino hasta las 09:00.
Las estaciones ubicadas aguas arriba dejaron de transmitir información sin haber registrado previamente niveles considerados peligrosos. Esto dificultó la detección temprana del fenómeno.
Aunque posteriormente las autoridades enviaron 678 mil 295 mensajes SMS de alerta masiva para ordenar la evacuación a lo largo del corredor del río Trishuli, el primer aviso fue emitido a las 09:05.
Para ese momento, habían transcurrido más de 20 minutos desde que la riada comenzó a causar estragos en la zona afectada.
Dos lagos temporales mantienen el riesgo en Nepal
El peligro tampoco terminó con la primera crecida. El informe advierte que el colapso del glaciar y la acumulación de agua y escombros provocaron la formación de dos grandes lagos temporales, contenidos por barreras naturales de material desprendido.
Las autoridades consideran que estos cuerpos de agua representan un riesgo adicional. Si las barreras naturales llegaran a romperse, podrían producirse nuevas crecidas repentinas.
Ante la destrucción de parte de la red tradicional de monitoreo, Nepal instaló por primera vez un sistema de videovigilancia en tiempo real en la zona fronteriza de Timure. El objetivo es observar de manera continua el comportamiento del río y detectar posibles cambios que anticipen otra emergencia.












