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Tlaxcala

¿Tradición o imposición? "Angelito" de Viacrucis genera polémica en San Pablo del Monte

Tlaxcala, Tlax.,- En un surrealista episodio donde la fe parece desafiar tanto a la gravedad como al sentido común, el municipio de San Pablo del Monte, Tlaxcala, se convirtió en el epicentro de un debate nacional tras la procesión de Viernes Santo. 

Lo que pretendía ser una estampa celestial en el barrio de Tlaltepango terminó por aterrizar en el terreno de la denuncia social, luego de que una familia decidiera que la mejor forma de honrar la tradición era "colgar" a un bebé en pleno ascenso divino.

El menor, cuya edad apenas se cuenta por meses, fue caracterizado con una túnica impecable y una aureola que, irónicamente, no le servía de casco protector. Mediante un rudimentario pero audaz sistema de poleas y cadenas, el "angelito" fue suspendido a varios metros de altura para simular su vuelo sobre las imágenes del Santo Entierro. 

Mientras el pequeño oscilaba en el aire como parte del decorado móvil, los asistentes se dividían entre el asombro por la creatividad local y el pánico contenido de quienes veían en cada eslabón de la cadena una tragedia potencial.

Sin embargo, en las redes sociales la devoción se transformó rápidamente en indignación: bajo el reclamo de “el DIF se está tardando”, miles de internautas señalaron la ausencia total de arneses de seguridad certificados o medidas de protección civil, cuestionando si el fervor religioso justifica poner en riesgo la integridad física de un ser que ni siquiera tiene conciencia del "milagro" que protagoniza.

Mientras los defensores de la costumbre local tachan de "dramáticos" a los críticos, la realidad es que el vacío legal y la falta de supervisión permitieron que un lactante fuera tratado más como un objeto de utilería que como un sujeto de derechos.

Hasta el momento, ninguna institución ha emitido un comunicado oficial ni ha iniciado una investigación por posible omisión de cuidado, dejando en el aire —literalmente— la seguridad de los menores en estas representaciones. 

Lo que en el papel es un acto de fe, en la práctica se revela como una preocupante negligencia social donde, por seguir el guion de la tradición, se olvida que los ángeles de carne y hueso no tienen alas para detener una caída.

 

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