Tlaxcala, Tlax.- La inseguridad también está alcanzando a los espacios religiosos. La diócesis de Tlaxcala advirtió que los robos a iglesias y casas de sacerdotes han incrementado en distintas regiones de la entidad, particularmente en la zona que conecta Yauhquemehcan con Calpulalpan.
De acuerdo con el vocero diocesano, Ranulfo Rojas Bretón, además del aumento de estos delitos, existe otro problema que agrava la situación: muchos afectados optan por no denunciar debido al tiempo que implica realizar los trámites ante las autoridades ministeriales.
Incrementan los robos en templos y casas parroquiales de Tlaxcala
El representante de la diócesis señaló que los hechos delictivos se han vuelto cada vez más frecuentes en diferentes municipios, en un contexto donde la inseguridad afecta tanto a viviendas particulares como a espacios religiosos.
Según explicó, la franja que va de Yauhquemehcan hacia Calpulalpan concentra varios de los incidentes registrados recientemente. Entre los municipios mencionados se encuentran Yauhquemehcan, Xaltocan, Hueyotlipan, Sanctórum, Calpulalpan y San Lucas Tecopilco.
Rojas Bretón afirmó que los delincuentes han ingresado tanto a casas de sacerdotes como a sacristías, generando preocupación entre las comunidades parroquiales.
Dinero, computadoras y limosnas, entre los principales objetivos
Los bienes más frecuentemente sustraídos son dinero en efectivo, computadoras, artículos personales de los presbíteros y recursos obtenidos mediante limosnas.
El vocero aclaró que existe la percepción de que las iglesias resguardan objetos de gran valor económico, cuando en realidad muchos de los utensilios litúrgicos utilizados actualmente están elaborados con materiales menos costosos.
Copones, cálices y otros objetos de culto suelen ser de latón con acabados dorados o plateados, por lo que su valor comercial es mucho menor al que imaginan quienes los roban.
El daño a la infraestructura puede ser más costoso que lo robado
Uno de los casos que más preocupa a la diócesis ocurrió en San Lucas Tecopilco, donde además del robo se registraron daños al sistema de videovigilancia.
De acuerdo con el relato de Rojas Bretón, los responsables se llevaron la base del sistema, afectando la posibilidad de conocer con precisión cómo ocurrieron los hechos.
En varios casos, explicó, el perjuicio económico termina siendo mayor por los daños ocasionados a las instalaciones que por el valor de los objetos sustraídos.
La falta de denuncias alimenta la cifra negra
Aunque la diócesis insiste a sacerdotes y comunidades para que denuncien cada incidente, una parte importante de los casos no llega a formalizarse ante las autoridades.
El vocero reconoció que muchos delitos terminan integrándose a la llamada cifra negra, debido a que las víctimas consideran excesivo el tiempo requerido para completar el procedimiento.
Relató que en algunos casos las diligencias pueden extenderse durante varias horas, situación que desanima a quienes buscan presentar una denuncia formal.
“Sales de la Fiscalía hasta la noche y apenas concluyes el trámite”, resumió al describir algunas experiencias reportadas por sacerdotes afectados.
Robos recientes también afectan a los feligreses
La problemática no se limita únicamente a los bienes de las parroquias.
En la parroquia de Santa Ana Chiautempan, durante la semana pasada se registraron dos incidentes distintos: el robo de una bicicleta perteneciente a una persona que acudió al templo y la sustracción de herramientas de un electricista que realizaba trabajos en el inmueble.
Estos hechos reflejan que la inseguridad impacta tanto a las instituciones religiosas como a quienes acuden a ellas por actividades cotidianas.
La mayoría de los templos ya cuenta con videovigilancia
Ante el aumento de los robos, la diócesis ha reforzado medidas preventivas. Se estima que alrededor de 70 por ciento de los 385 templos registrados en Tlaxcala ya dispone de sistemas de videovigilancia.
Sin embargo, la institución descartó conectar estos equipos al C5i estatal, al considerar que ello podría dificultar la operación y el control directo de las cámaras durante situaciones de emergencia.
Mientras tanto, las autoridades eclesiásticas mantienen el llamado a denunciar cada incidente, al tiempo que reconocen que la inseguridad continúa representando un desafío creciente para diversas comunidades de Tlaxcala.
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