Foto: Cortesía

Tlaxcala

Héctor Ortiz alerta por los “tres venenos” que dañan a la buena política

La advertencia de Héctor Ortiz fue directa: la desinformación que se multiplica en redes sociales, el populismo de izquierda y derecha y el cinismo ciudadano son, a su juicio, tres de los principales obstáculos para construir una buena política.

Durante la conferencia magistral por el 41 aniversario de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública de la UATx, el diputado local llamó a recuperar el valor de la ciencia política como una herramienta para comprender, vigilar y transformar el ejercicio del poder.

Héctor Ortiz señala los tres “venenos” de la buena política

En el Teatro Universitario, el también exrector de la UATx aclaró que su participación no buscaba defender a determinados perfiles políticos, sino reivindicar la ciencia política como una herramienta capaz de fortalecer la libertad y la participación de la sociedad.

Ortiz planteó una paradoja que, dijo, define parte de la relación actual de la ciudadanía con la política: existe un creciente hartazgo hacia ella, pero al mismo tiempo las decisiones políticas tienen un impacto cada vez mayor en la vida cotidiana.

“Una cosa es la mala política, que es la que nos indigna, y otra muy distinta es la buena política que es la que nos hace libres”, expresó.

La ciencia política no se reduce a partidos ni elecciones

Durante su exposición, Ortiz marcó distancia entre la ciencia política y la idea de que esta disciplina consiste únicamente en conocer partidos, campañas o estrategias electorales.

Explicó que se trata de un campo que estudia de manera sistemática cómo se organiza, ejerce y controla el poder dentro de una sociedad.

En ese sentido, estableció una diferencia entre quienes ejercen la política y quienes la analizan desde una perspectiva académica.

“Mientras el político actúa, el politólogo explica por qué actúa así”, sostuvo.

Para el legislador, esa mirada crítica funciona como un mecanismo de vigilancia frente al poder. Sin ella, advirtió, la ciudadanía corre el riesgo de aceptar discursos y decisiones sin contar con elementos suficientes para cuestionarlos.

Desinformación: el primer obstáculo

Uno de los puntos centrales de la conferencia fue la desinformación impulsada por la viralidad de las redes sociales.

Ortiz señaló que la ciencia política puede aportar herramientas de alfabetización mediática para que las personas aprendan a distinguir entre información, discursos de odio presentados como opiniones y encuestas manipuladas.

El planteamiento cobra especial relevancia en un escenario donde una publicación puede alcanzar a miles de personas en cuestión de minutos y donde la rapidez para compartir contenidos no siempre está acompañada por una revisión de su veracidad.

El populismo simplifica problemas complejos

Como segundo “veneno”, el diputado ubicó al populismo de izquierda y de derecha, al que cuestionó por presentar problemas complejos mediante esquemas simples de “buenos” contra “malos”.

Desde su perspectiva, ese tipo de discursos ofrece soluciones aparentemente sencillas frente a situaciones que requieren análisis, instituciones y decisiones de mayor profundidad.

Ortiz advirtió que los atajos pueden terminar generando desilusión y, en determinados escenarios, abrir paso a prácticas autoritarias.

El cinismo también aleja a los ciudadanos

El tercer elemento señalado fue el cinismo, entendido como la idea de que participar en la vida pública no sirve porque cualquier esfuerzo terminará sin producir cambios.

Para Ortiz, esa percepción representa otro riesgo para la democracia, pues reduce la participación ciudadana y deja mayor espacio para que las decisiones públicas se concentren en unos cuantos actores.

Frente a ello, sostuvo que la experiencia latinoamericana demuestra que la organización social puede contribuir a combatir la corrupción, mejorar los gobiernos y generar transformaciones mediante la vigilancia ciudadana.

Dejar de ver la política como un espectáculo

El exrector de la UATx también sostuvo que México atraviesa una etapa importante de su desarrollo democrático. Consideró que el país ha pasado de un escenario de hegemonía política a otro de pluralidad y alternancia, pero todavía enfrenta el desafío de convertir la democracia electoral en una democracia de resultados.

En ese contexto, planteó que la formación política no debe limitarse a quienes ocupan cargos públicos.

“Necesitamos politólogos en los ayuntamientos, en el Ejecutivo, en el Congreso. Sí, pero también necesitamos ciudadanos con pensamiento politológico en las escuelas, en las empresas y en las comunidades”, remarcó.

Su llamado fue a dejar de entender la política únicamente como una sucesión de confrontaciones entre partidos y comenzar a verla como una actividad relacionada directamente con la forma en que una sociedad decide convivir y resolver sus problemas.

Al cerrar su participación, Ortiz insistió en que la buena política no es una utopía, sino una decisión cotidiana en la que el bien común debe colocarse por encima del interés personal y la verdad por encima de la propaganda.

Su mensaje final fue una invitación a estudiar, discutir y exigir una mejor política, bajo la idea de que la sociedad no puede mantenerse al margen de un ámbito que, quiera o no, termina influyendo en su vida diaria.

Noticias relacionadas: