Tlaxcala, Tlax.- La Gerontología Social en Tlaxcala plantea una manera distinta de comprender la vejez: no como una etapa definida únicamente por enfermedades, pérdidas o dependencia, sino como un periodo en el que las personas continúan participando, aprendiendo, trabajando y compartiendo conocimientos.
Esta visión quedó reflejada durante la Cuarta Semana de Conocimientos Ancestrales, realizada del 24 al 28 de agosto, donde personas mayores, incluso de más de 80 años, compartieron sus experiencias y saberes con la comunidad universitaria. La actividad puso sobre la mesa una idea central: la experiencia también es una forma de conocimiento.
La Gerontología Social en Tlaxcala reconoce otros saberes
Durante mucho tiempo, el conocimiento producido en espacios académicos e instituciones formales ocupó una posición dominante frente a los saberes transmitidos de manera oral y comunitaria.
Sin embargo, conocimientos relacionados con la herbolaria, la agricultura, los textiles, la gastronomía o la memoria histórica forman parte de una experiencia construida durante generaciones. La propuesta de la Gerontología Social busca reconocer que estas prácticas también contienen formas válidas de comprender el mundo.
En ese sentido, las personas mayores dejan de aparecer únicamente como receptoras de cuidados para ocupar un papel diferente: el de transmisoras de conocimiento.
Cuando una persona comparte una técnica artesanal, explica una práctica agrícola o relata la historia de su comunidad, su experiencia se convierte en una herramienta de aprendizaje para nuevas generaciones.
Las personas mayores también ocupan el papel de maestras y maestros
La apertura de la universidad hacia otras formas de aprendizaje plantea un cambio importante en la relación entre estudiantes, profesionales y personas mayores.
La oralidad, la práctica cotidiana y la experiencia acumulada pueden formar parte del proceso educativo. Esto resulta especialmente relevante en Tlaxcala, donde numerosas comunidades mantienen una estrecha relación con la tierra, la memoria colectiva y actividades tradicionales.
Desde esta perspectiva, formar profesionales en gerontología implica aprender a escuchar antes de intervenir. La persona mayor no debe ser considerada solamente un objeto de estudio o atención, sino un sujeto con conocimientos y experiencias propias.
Del enfoque médico al envejecimiento activo y saludable
Uno de los principales cambios que plantea esta disciplina consiste en superar una visión exclusivamente médico-biológica del envejecimiento.
El envejecimiento implica transformaciones físicas y puede estar acompañado por enfermedades o cambios funcionales. Sin embargo, reducir toda la experiencia de la vejez a esos factores genera una imagen limitada de las personas mayores.
La propuesta del envejecimiento activo y saludable incorpora otros elementos, como la participación social, la autonomía, la seguridad, la salud, el ejercicio de derechos y la posibilidad de continuar desarrollando proyectos personales.
No se trata de negar los cambios asociados con el paso del tiempo. Se trata de evitar que esos cambios definan por completo la identidad y las posibilidades de una persona.
La actividad demuestra que la edad no elimina la capacidad de contribuir
Las actividades desarrolladas durante la Semana de Conocimientos Ancestrales mostraron esta idea de forma concreta.
Personas mayores compartieron talleres, experiencias y demostraciones relacionadas con artesanías, medicina tradicional, gastronomía, agricultura y memoria histórica. Algunas superaban los 80 años y participaron activamente en la organización y transmisión de sus conocimientos.
La participación activa de las personas mayores cuestiona la asociación automática entre vejez y fragilidad.
Su presencia en espacios educativos también permite construir una relación distinta entre generaciones. Los estudiantes no solo aprenden sobre las personas mayores, sino directamente con ellas.
No existe una sola manera de envejecer
La Gerontología Social también parte de una idea fundamental: no todas las personas envejecen de la misma manera.
La experiencia de la vejez está relacionada con factores sociales, económicos, culturales y territoriales. Por ello, la realidad de una persona mayor puede ser muy distinta dependiendo de la comunidad donde vive, su trayectoria laboral, sus redes familiares y las condiciones de su entorno.
En Tlaxcala, el territorio adquiere una importancia especial. Las comunidades rurales y semiurbanas, las actividades agrícolas, los textiles, el comercio local y las redes comunitarias forman parte de las condiciones que influyen en la vida cotidiana de muchas personas mayores.
Por esa razón, los proyectos para mejorar la calidad de vida durante la vejez no pueden construirse únicamente a partir de modelos generales. Deben considerar la realidad concreta de cada comunidad.
El territorio también forma parte de la forma de envejecer
Hablar de envejecimiento significa hablar de toda una trayectoria de vida.
Llegar a los 60, 70 u 80 años no representa necesariamente el final de un proyecto personal. Para muchas personas, puede ser una etapa para mantener actividades, adquirir nuevos conocimientos o redefinir metas de acuerdo con sus capacidades y circunstancias.
Esta perspectiva coloca al territorio como un elemento central. La cultura, las relaciones familiares, las actividades productivas y las oportunidades disponibles influyen directamente en la forma en que cada persona vive su proceso de envejecimiento.
La formación de profesionales en esta área, por tanto, requiere conocer las condiciones reales de las comunidades donde trabajarán. No todas las necesidades pueden atenderse con la misma fórmula.
Trabajo, identidad y conocimientos acumulados durante décadas
La Semana de Conocimientos Ancestrales también permitió mostrar el trabajo productivo que muchas personas mayores continúan realizando.
Artesanías, productos agrícolas, alimentos y otros oficios representan una parte importante de la experiencia acumulada durante décadas. Para algunas personas, estas actividades forman parte de su identidad; para otras, también son una fuente necesaria de ingresos.
Este aspecto muestra que la vejez no puede analizarse de manera aislada de las condiciones económicas y sociales. Las posibilidades de continuar trabajando, participar en la comunidad o mantener la autonomía dependen también del contexto en el que vive cada persona.
La propuesta de la Gerontología Social busca observar ese panorama completo.
La vejez no es una etapa separada de la vida. Es la continuación de una historia personal, familiar y comunitaria.
La experiencia de las personas que compartieron sus conocimientos durante cinco días en Tlaxcala refleja precisamente esa continuidad. Sus saberes no aparecieron con la edad; son el resultado de trayectorias construidas a lo largo de muchos años.
Reconocerlas como portadoras de conocimiento permite entender el envejecimiento desde otra perspectiva: una en la que la dignidad, la autonomía, la participación y la memoria siguen teniendo un lugar en la vida pública y comunitaria.
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