Tlaxcala, Tlax.,-En el marco de su gira nacional con motivo de su segundo informe de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó este jueves un acto público en el municipio de Amaxac de Guerrero, donde recurrió a un recuento histórico de las transformaciones del país para contrastar su administración con los periodos previos y justificar la continuidad de los programas sociales y la política laboral del oficialismo.
Durante su intervención, la titular del Ejecutivo federal defendió los incrementos al salario mínimo, asegurando que han alcanzado más de 9,500 pesos mensuales sin desatar espirales inflacionarias ni depreciaciones cambiarias, desestimando así las previsiones que en el pasado advertían sobre posibles distorsiones macroeconómicas.
Asimismo, sostuvo que la política de bienestar ha permitido sacar de la pobreza a más de 13 millones de personas, atribuyendo el rezago previo a decisiones de administraciones pasadas y no a la falta de esfuerzo laboral de la ciudadanía.
No obstante, el mensaje de la mandataria descansó de manera predominante en una retórica de confrontación política y polarización histórica.
Al trazar una línea continua entre la Independencia, la Reforma, la Revolución y su propio proyecto de nación, Sheinbaum agrupó los 36 años previos a 2018 bajo una categoría homogénea de privatizaciones, rescates financieros y autoritarismo, señalando de forma nominal a expresidentes de diversas corrientes partidistas.
Este encuadre no solo operó como blindaje de su agenda frente a la oposición, sino que trasladó al terreno moral y doctrinario debates económicos y administrativos que continúan abiertos, tales como la sostenibilidad presupuestaria a largo plazo de las pensiones no contributivas indexadas a la inflación o el impacto real de las transferencias directas sobre la productividad y los servicios públicos esenciales.
Sheinbaum también reiteró sus críticas a figuras de la oposición, en particular a las posturas del expresidente Vicente Fox sobre los beneficiarios de los apoyos estatales, a quienes catalogó como "héroes de la patria".
Del mismo modo, insistió en señalar los comicios de 1988 y 2006 como antecedentes de fraude electoral, reactivando disputas de procesos electorales pasados para consolidar el respaldo de las bases simpatizantes congregadas en la plaza pública.
El acto en territorio tlaxcalteca forma parte de un recorrido que culminará a finales de septiembre en la Ciudad de México.
Si bien la presidenta insistió en que su estilo de gobernar busca mantener la cercanía y la rendición de cuentas constante con la ciudadanía, el discurso evidenció que la narrativa gubernamental sigue dependiendo en gran medida del antagonismo contra el pasado para afianzar la legitimidad de sus resultados presentes y mitigar el examen crítico sobre los desafíos pendientes en materia de finanzas públicas, seguridad y desarrollo institucional.
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