Tlaxcala, Tlax.- A 31 años de que Tetlanohcan, Ayometla y Quilehtla alcanzaron la categoría de municipios, sus caminos muestran hoy resultados muy distintos. Mientras una de estas demarcaciones registra avances en infraestructura y desarrollo, en otras persisten cuestionamientos por falta de crecimiento, opacidad y problemas de seguridad.
El balance fue planteado por José Isabel Juárez Torres, uno de los impulsores del movimiento de independencia municipal durante la década de los años 90, quien consideró que la autonomía representó un logro importante, aunque sus resultados han dependido de la forma en que cada comunidad ha construido su propia historia.
Tetlanohcan, Ayometla y Quilehtla: tres caminos después de lograr su autonomía
En el marco de los preparativos para la entrega de reconocimientos a gestores de solicitudes ante el Congreso local, Juárez Torres hizo un balance sobre la evolución de los tres municipios tlaxcaltecas que lograron separarse administrativamente hace más de tres décadas.
Para el también dirigente estatal de la Unión Campesina Democrática, el caso de Tetlanohcan refleja algunos de los resultados más visibles de aquel movimiento.
Aseguró que en este municipio han cambiado muchas cosas, particularmente en materia de urbanización e infraestructura. Mencionó calles pavimentadas y mejoras en distintas zonas, además de obras como un hotel y un auditorio en el barrio de Aquiahuac.
Sin embargo, consideró importante que el crecimiento no ha eliminado la identidad de la comunidad.
Tetlanohcan conserva un entorno predominantemente rural, donde parte de la población continúa dedicada al trabajo del campo y donde el náhuatl sigue formando parte de la vida cotidiana.
Para Juárez Torres, la autonomía municipal permitió fortalecer la capacidad de la población para defender asuntos propios, entre ellos sus recursos naturales, el bosque, el agua, el territorio y su lengua.
La independencia municipal también tuvo un costo social
El dirigente recordó que el proceso para conseguir la categoría de municipio no estuvo exento de tensiones.
Aunque lo calificó como un movimiento civilizado, señaló que existen testimonios de personas que enfrentaron agresiones, violencia y discriminación durante aquella lucha.
A más de tres décadas de distancia, sostuvo que la autonomía permitió a estas comunidades contar con mayores herramientas para defender sus intereses y exigir recursos públicos.
Desde su perspectiva, la posibilidad de gestionar directamente un presupuesto y tomar decisiones desde el ámbito municipal representó uno de los principales resultados de aquel proceso.
Ayometla, entre el impulso inicial y los cuestionamientos
El balance fue menos favorable para Ayometla.
Juárez Torres reconoció que el municipio tuvo un buen impulso durante sus primeros años como demarcación independiente. Sin embargo, consideró que posteriormente hubo administraciones que frenaron ese desarrollo.
Según sus declaraciones, en distintos periodos han existido cuestionamientos sobre opacidad y presuntas irregularidades en el manejo de recursos, una situación que, dijo, ha generado retrocesos.
También mencionó denuncias de hostigamiento contra la síndica procuradora, quien, de acuerdo con lo expuesto, habría enfrentado obstáculos para desempeñar sus funciones, entre ellos el cierre de su oficina y la falta de convocatorias.
El dirigente consideró que la comunidad debe recuperar la memoria de su propia lucha por la autonomía y trasladar ese mismo impulso a la defensa de una administración municipal más democrática.
Quilehtla avanza de forma irregular entre administraciones
En el caso de Quilehtla, Juárez Torres observó un desarrollo cambiante.
Según explicó, existen administraciones en las que se registran avances, pero esos resultados no siempre tienen continuidad en los siguientes periodos de gobierno.
Por ello, planteó la necesidad de que quienes participaron en la lucha original por la municipalización puedan involucrarse nuevamente en la vida comunitaria y aportar su experiencia.
Reconoció el dinamismo de las nuevas generaciones, aunque advirtió que las prioridades han cambiado y que, en algunos casos, la administración pública puede ser vista principalmente desde una perspectiva financiera o de proyección personal.
El desafío, dijo, consiste en equilibrar esas nuevas visiones con el sentido colectivo que impulsó originalmente la búsqueda de autonomía.
La seguridad marca otra diferencia entre los tres municipios
Las diferencias también se reflejan en la percepción sobre la seguridad.
Juárez Torres afirmó que Tetlanohcan mantiene una incidencia relativamente baja en hechos delictivos, mientras que en Ayometla y Quilehtla se han presentado problemas como asaltos en el transporte público.
El dirigente atribuyó parte de esta situación a la influencia de municipios y zonas vecinas, aunque subrayó que las autoridades locales también deben fortalecer sus acciones para atender estos problemas.
A 31 años de haber conseguido su reconocimiento como municipios, la historia de Tetlanohcan, Ayometla y Quilehtla deja un contraste claro: la autonomía abrió nuevas posibilidades, pero el desarrollo no avanzó al mismo ritmo en las tres comunidades.
El balance, finalmente, no solo mira al pasado. También plantea una pregunta vigente para sus habitantes y futuras administraciones: qué hacer con la autonomía conquistada hace más de tres décadas y cómo convertirla en mejores condiciones de vida para sus comunidades.
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