Una perrita de aproximadamente cuatro años fue encontrada en la colonia Lomas de San Miguel, en Puebla, después de haber sido víctima de agresiones con descargas eléctricas. Su estado de nerviosismo y temor hizo necesario aplicar un protocolo especial para poder ponerla a salvo.
La canina, a la que posteriormente llamaron “Güera”, permanece bajo vigilancia veterinaria en una clínica del SEDIF. Aunque no presenta lesiones visibles en la piel, especialistas buscan descartar posibles secuelas físicas y psicológicas provocadas por el ataque.
Rescate de “Güera” tras un caso de maltrato animal en Puebla
La intervención comenzó luego de que una protectora independiente reportara el caso a la línea de atención disponible las 24 horas del Departamento de Cultura del Bienestar Animal de la Dirección de Bienestar Animal (DIBA).
De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades, se trataba de una hembra de talla mediana, de aproximadamente cuatro años y cruza de pitbull, que había recibido descargas eléctricas mediante un dispositivo tipo taser.
El dolor y el trauma provocaron que la perrita estuviera desorientada, nerviosa y a la defensiva. Por ello, personal del Departamento Médico Veterinario y Forense utilizó protocolos de manejo humanitario para asegurarla sin incrementar su estrés ni poner en riesgo a quienes participaron en el rescate.
La atención médica comenzó tras su traslado
Después de ser rescatada, “Güera” fue llevada a la Clínica de Bienestar Animal del SEDIF, ubicada en el parque Flor del Bosque. Ahí comenzó una evaluación para conocer las condiciones en las que se encontraba y determinar las necesidades de recuperación.
El personal médico reportó que permanece estable y sin lesiones visibles en la piel. Tampoco se detectó presencia de ectoparásitos. Sin embargo, presentaba pelaje opaco y carecía de medicina preventiva.
Como parte de los primeros cuidados recibió desparasitación e hidratación, además de un plan alimenticio especializado.
Buscan posibles secuelas por las descargas
Aunque su condición general es estable, el caso todavía requiere seguimiento. La directora de Bienestar Animal, Michele Islas Ganime, explicó que “Güera” permanece bajo observación para identificar posibles contracciones musculares u otras consecuencias físicas y psicológicas relacionadas con las agresiones.
La especialista advirtió que este tipo de ataques puede representar un riesgo importante para la salud de los perros, por lo que la vigilancia veterinaria resulta necesaria incluso cuando no existen lesiones externas evidentes.
El caso también vuelve a poner atención sobre la importancia de detectar y reportar oportunamente situaciones de crueldad contra animales.
Autoridades llaman a denunciar casos de crueldad
La DIBA señaló que mantiene acciones para prevenir y atender situaciones de maltrato animal en Puebla, bajo la directriz del gobernador Alejandro Armenta y con el impulso de la presidenta del Patronato del SEDIF, Ceci Arellano.
La dependencia hizo un llamado a la ciudadanía para respetar a los animales y denunciar cualquier acto que atente contra su bienestar. La participación de vecinos, protectores y organizaciones independientes puede permitir que las autoridades intervengan antes de que una situación de violencia tenga consecuencias mayores.
Mientras tanto, “Güera” continúa bajo atención especializada. Su recuperación dependerá no solo de la evolución de su estado físico, sino también de la respuesta que tenga después del trauma sufrido.