Lo que parecía una apendicitis terminó convirtiéndose en una emergencia mayor. Josaphat Sánchez, originario de Puebla, perdió un riñón tras la ruptura de un quiste renal, situación que provocó una hemorragia interna y lo llevó de inmediato al quirófano.
El dolor fue tan intenso que tuvo que acudir a urgencias. Ahí, los médicos detectaron que el quiste en su riñón derecho se había reventado sin que existiera golpe o accidente previo. La prioridad fue detener el sangrado y estabilizarlo. Aunque lograron salvarle la vida, fue necesario retirarle el órgano afectado.
Desde entonces permanece bajo vigilancia médica, ya que el riñón izquierdo también presenta quistes. La preocupación ahora es conservar la función del único órgano que le queda.
Ante este panorama, su familia lanzó la campaña “Ayuda a Josaphat para que regrese sano a casa” a través de GoFundMe, con una meta de 500 mil pesos para cubrir:
- Gastos hospitalarios
- Terapia intensiva
- Tratamientos y seguimiento médico
- Medicamentos y estudios especializados
“Está luchando por estabilizar todos sus niveles… tenemos fe en que esta batalla la vamos a ganar”, compartió su hija Paola Sánchez Ortega.
Una complicación poco frecuente pero de alto riesgo
Especialistas señalan que la ruptura espontánea de un quiste renal es poco común, pero cuando ocurre puede desencadenar hemorragias severas e incluso shock hemorrágico si no se atiende de inmediato.
Aunque la mayoría de los quistes renales no generan síntomas, existen casos excepcionales que se convierten en emergencias médicas. En situaciones como la de Josaphat, el protocolo consiste en:
- Detener el sangrado
- Estabilizar signos vitales
- Evaluar la viabilidad del órgano
- Evitar daños mayores
El contexto nacional también preocupa. Datos de la Secretaría de Salud indican que el 12.2% de la población mexicana presenta algún grado de enfermedad renal, con una tasa de 51 defunciones por cada 100 mil habitantes.
Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México advierten que estos padecimientos no distinguen edad ni condición social y representan un fuerte impacto económico y familiar, tanto por los tratamientos como por las incapacidades que pueden generar.
Una luz de esperanza y llamado a la solidaridad
En medio de la incertidumbre, la familia recibió una noticia alentadora: Josaphat salió de terapia intensiva luego de que la función de su riñón mejorara del 21% al 29%. Aunque el camino de recuperación sigue siendo delicado, este avance renovó la esperanza.
Sin embargo, la campaña apenas alcanza el 6% de la meta con 29 donaciones registradas hasta ahora. La familia ha pedido apoyo solidario para continuar con el tratamiento y garantizar que pueda regresar a casa estable.
“Acudimos con humildad a solicitar su apoyo. Cualquier aportación será recibida con enorme gratitud”, compartieron.
El caso de Josaphat no solo refleja una complicación médica poco frecuente, sino también la realidad de miles de familias que enfrentan enfermedades renales en México. Hoy, su lucha es por conservar el único riñón que le queda y recuperar su calidad de vida.
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