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Roberto Velasco responde al WSJ y niega censura: “La prensa no está silenciada”

La discusión sobre la libertad de prensa en México subió de tono luego de que el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, respondiera a las críticas del Wall Street Journal sobre la iniciativa de derechos de las audiencias impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.

El funcionario rechazó que las nuevas reglas representen un intento de censura y sostuvo que existen hechos que, desde su perspectiva, contradicen esa interpretación. Su respuesta coloca nuevamente el debate sobre los medios, el Gobierno y las nuevas obligaciones para las empresas de comunicación en el centro de la conversación pública.

Roberto Velasco defiende la libertad de prensa en México

Ante los señalamientos publicados por la columnista Mary O’Grady en el Wall Street Journal, Roberto Velasco afirmó que la prensa mexicana no está silenciada y cuestionó que la situación pueda determinarse únicamente a partir de argumentos políticos o retóricos.

“Los hechos contradicen su afirmación”, sostuvo el canciller en un posicionamiento difundido por el medio estadounidense, en referencia a las advertencias sobre posibles riesgos de censura derivados de la propuesta promovida por el Gobierno federal.

La iniciativa contempla que los medios de comunicación cuenten con códigos de ética, defensorías de las audiencias y mecanismos para recibir y atender quejas de los ciudadanos.

Para Velasco, estas disposiciones forman parte de un marco legal relacionado con los derechos de quienes consumen contenidos en radio y televisión, y no constituyen por sí mismas una herramienta para impedir la crítica hacia las autoridades.

El argumento del Gobierno frente a las críticas

Uno de los principales argumentos expuestos por el funcionario es la relación que mantiene la presidenta Claudia Sheinbaum con los medios de comunicación.

Velasco destacó que la mandataria responde de manera cotidiana a preguntas y cuestionamientos de periodistas durante las conferencias conocidas como La Mañanera del Pueblo, así como durante sus recorridos y actividades por diferentes regiones del país.

El planteamiento busca contrastar las críticas sobre una eventual reducción de la libertad periodística con la presencia constante de periodistas en los espacios públicos de la presidenta.

Aun así, el debate no se limita a la relación entre la mandataria y los reporteros. El punto central está en cómo se aplicarán las nuevas reglas para proteger los derechos de las audiencias sin afectar la libertad editorial de los medios.

¿Qué plantea la iniciativa sobre los derechos de las audiencias?

Velasco señaló que el Congreso mexicano estableció el marco legal correspondiente y recordó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que los derechos de las audiencias tienen prioridad frente a los intereses comerciales de los concesionarios.

La propuesta contempla mecanismos para que los ciudadanos puedan presentar quejas y exigir que los medios cuenten con procedimientos para atenderlas.

Desde el Gobierno federal se ha insistido en que estas medidas buscan fortalecer los derechos de quienes reciben información y contenidos audiovisuales.

Sheinbaum, por su parte, ha rechazado que el proyecto tenga como objetivo censurar a los medios. También ha señalado que representantes de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión participaron en la elaboración del proyecto.

La televisión crítica que Velasco puso como ejemplo

En su respuesta, el canciller también recurrió a la situación de una de las dos principales cadenas de televisión del país para argumentar que los medios mantienen capacidad de crítica frente al Gobierno federal.

Velasco sostuvo que esa empresa conserva una línea editorial abiertamente crítica hacia la administración de Sheinbaum y que, pese a ello, su concesión permanece intacta.

El funcionario agregó que sus periodistas pueden expresar públicamente sus opiniones, mientras que los académicos citados por O’Grady también tienen la posibilidad de publicar sus posturas en México.

Con este argumento, el Gobierno busca mostrar que existe un espacio para las voces que discrepan de la administración federal, incluso en medio de una discusión cada vez más intensa sobre las reglas que deberán cumplir los medios.

Un debate que seguirá bajo la lupa

El intercambio entre el Gobierno mexicano y las críticas publicadas en Estados Unidos coloca nuevamente la libertad de expresión en el centro de la agenda política.

Velasco cerró su posicionamiento defendiendo incluso el derecho de quienes cuestionan al Gobierno a expresar sus opiniones. La discusión, sin embargo, seguirá dependiendo de cómo se traduzcan las nuevas disposiciones sobre derechos de las audiencias en reglas concretas para los medios de comunicación.

Por ahora, la postura oficial es clara: el Gobierno de Sheinbaum sostiene que la iniciativa busca proteger a las audiencias y no silenciar a la prensa, mientras que sus críticos mantienen dudas sobre los posibles efectos de la regulación.