La restricción de redes sociales para menores que Australia puso en marcha a finales de 2025 comenzó a extenderse como referencia para otros gobiernos. Más de dos docenas de países ya analizan prohibiciones o medidas similares, entre ellos México, mientras crece el debate sobre los efectos que tienen las plataformas digitales en niños y adolescentes.
Pero la experiencia australiana también dejó una pregunta difícil de ignorar: ¿realmente funciona prohibir el acceso a los menores? Aunque millones de cuentas fueron cerradas, investigaciones posteriores encontraron que una parte importante de los adolescentes siguió utilizando estas plataformas.
Australia abrió el debate sobre las redes sociales para menores
La decisión australiana surgió en medio de una creciente preocupación por los efectos del uso excesivo de internet y las plataformas sociales durante la infancia y adolescencia. Especialistas han relacionado el exceso de tiempo frente a las pantallas con dificultades de concentración, menor interacción humana y distintos problemas de bienestar mental.
El debate también alcanzó a las grandes empresas tecnológicas. Meta Platforms y Snap enfrentaron cuestionamientos por la aplicación de las restricciones, mientras algunos adolescentes encontraron mecanismos para evadir los controles establecidos.
Diversos estudios han advertido que una exposición excesiva a contenidos digitales de ritmo acelerado puede dificultar que los niños mantengan la atención en actividades más lentas. También existe preocupación por fenómenos como el acoso, el abuso sexual y la extorsión en línea.
El psicólogo estadounidense Jonathan Haidt impulsó parte de esta discusión con su libro The Anxious Generation, publicado en 2024. En él relacionó el aumento de los problemas de salud mental entre adolescentes con el cambio de una infancia centrada en el juego y el mundo real hacia otra marcada por el uso constante del teléfono.
El problema es que la evidencia no da una respuesta sencilla
Aunque existen investigaciones que señalan posibles efectos negativos del uso excesivo de estas plataformas, la relación entre redes sociales y bienestar mental continúa siendo objeto de debate académico.
Una encuesta realizada entre unos 30 mil niños europeos por la London School of Economics concluyó que los resultados no permiten considerar el acceso a las redes como claramente seguro o claramente perjudicial. Otros investigadores también señalan que factores como la presión académica, una mayor conciencia sobre la salud mental y una mejor detección de estos problemas podrían influir en las tendencias observadas.
Así funciona la restricción aplicada por Australia
La legislación australiana obliga a plataformas como TikTok, Instagram, Snapchat, YouTube, Facebook y X a tomar medidas razonables para impedir que los menores de 16 años utilicen sus servicios.
Las compañías pueden recurrir a diferentes mecanismos para determinar la edad de los usuarios. Entre ellos están la verificación mediante documentos, la estimación de edad a través de características biométricas y la inferencia basada en elementos como el comportamiento digital, el historial de navegación o las redes de contactos.
El modelo australiano se convirtió rápidamente en referencia para otros gobiernos. Reino Unido y Francia avanzaron con propuestas propias, aunque con diferencias en las edades y mecanismos que pretenden aplicar.
Reino Unido y Francia también endurecen las reglas
En junio, Reino Unido anunció una propuesta para restringir totalmente el acceso de menores de 16 años a las redes sociales. El plan contempla además medidas como toques de queda digitales y límites a funciones como la reproducción automática de videos y la personalización de contenidos.
La medida está prevista para la primavera de 2027 y seguiría parte del modelo australiano. Sin embargo, todavía existen dudas sobre cómo se aplicarán las restricciones en la práctica.
Francia dio otro paso en julio al convertirse, según el contenido analizado, en el primer país de la Unión Europea en aprobar una ley para prohibir el acceso de jóvenes a determinadas plataformas. La medida entrará en vigor en enero de 2027.
La Unión Europea también analiza alternativas que no implican una prohibición continental. Entre las propuestas se encuentra exigir supervisión adulta para menores de 13 años y establecer mayores medidas de seguridad para adolescentes.
El debate incluso provocó críticas desde Estados Unidos. La Casa Blanca cuestionó los planes británicos al considerar que podrían generar cargas importantes para las empresas estadounidenses y ser poco efectivos para impedir que los adolescentes accedan a las plataformas.
El dato que pone en duda el éxito australiano
Australia informó en enero que cerca de 5 millones de cuentas de menores fueron cerradas durante las semanas posteriores a la entrada en vigor de la prohibición.
El respaldo inicial también fue considerable: una encuesta realizada en marzo encontró que tres de cada cinco adultos consideraban efectiva la medida.
Sin embargo, los datos posteriores mostraron un escenario mucho más complicado. Una encuesta realizada en abril entre más de 700 adolescentes australianos encontró que solo uno de cada cuatro jóvenes de 14 y 15 años permanecía fuera de las redes sociales. Además, cerca de 70 por ciento de los padres que habían reportado que sus hijos tenían cuentas antes de la prohibición todavía señalaban que existía alguna cuenta.
Algunos menores aseguraron que no encontraron controles de edad, mientras otros utilizaron cuentas de adultos prestadas o recurrieron a VPN para evadir las restricciones.
En junio, el gobierno australiano acusó a las plataformas de no hacer lo suficiente para cumplir con la legislación y anunció que duplicaría la sanción máxima por incumplimiento, de 49.5 millones a 99 millones de dólares australianos. Hasta el momento señalado en el reporte, ninguna plataforma había recibido una multa por incumplir la prohibición.
Un informe publicado a finales de julio agregó otro dato relevante: 81.5 por ciento de los menores australianos de 16 años consultados reportó haber utilizado alguna red social en marzo, frente a 85.9 por ciento antes de que entrara en vigor la ley.
La batalla ahora se concentra en la verificación de edad
La experiencia australiana llevó a otros gobiernos a prestar especial atención a la forma en que se comprueba la edad de los usuarios.
Reino Unido y Francia analizan cuáles serían los mecanismos más efectivos y han pedido a sus respectivos reguladores estudiar alternativas. Mientras tanto, la Unión Europea presentó una aplicación de verificación de edad con la intención de establecer un estándar para el continente.
Las VPN representan otro desafío. Estas herramientas pueden permitir que los usuarios oculten su ubicación y eviten restricciones diseñadas para determinados países. Aunque especialistas europeos consideran que constituyen una vía para esquivar los controles de protección infantil, la Comisión Europea no contempla por ahora regular su utilización.
La discusión, por tanto, ya no se limita a decidir si los menores deben tener una edad mínima para acceder a las plataformas. El verdadero reto está en hacer cumplir las reglas sin crear sistemas fáciles de evadir, mientras gobiernos, empresas y especialistas siguen debatiendo cuánto de los problemas de salud mental entre jóvenes puede atribuirse directamente al uso de las redes sociales.
México aparece entre los países que analizan restricciones inspiradas por esta tendencia internacional, aunque el contenido disponible no detalla una prohibición mexicana específica.
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