Fotografía cortesía de Tyler Jones, UF/IFAS.

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Dolor de espalda: el problema que afecta a trabajadores hortícolas

Para muchos trabajadores de viveros y paisajismo, el dolor de espalda se ha convertido en una molestia tan habitual que continúan con sus actividades pese a sentir dolor. Un nuevo estudio busca entender qué hay detrás de este problema y qué medidas pueden ayudar a reducirlo.

La investigación, realizada por especialistas de la University of Florida, analiza estrategias de autogestión del dolor y modificaciones ergonómicas para trabajadores del sector hortícola, quienes realizan tareas físicas durante jornadas que pueden cambiar de intensidad según la temporada y las condiciones meteorológicas.

El dolor de espalda afecta de forma silenciosa a trabajadores hortícolas

El estudio encontró que muchos empleados siguen trabajando aunque presenten molestias, especialmente cuando sus ingresos dependen directamente de su capacidad física. Levantar plantas pesadas, mover materiales, cavar y permanecer durante largos periodos en posiciones inclinadas forman parte de las actividades que pueden aumentar la carga sobre la espalda.

Trabajar con dolor también tiene consecuencias para las empresas

Los investigadores señalan que el problema no solo afecta a quienes realizan las tareas. La reducción de productividad, las lesiones, el agotamiento y la pérdida de trabajadores experimentados también pueden representar costos para las empresas.

Kim Dunleavy, profesora clínica del Departamento de Fisioterapia de la Facultad de Salud Pública y Profesiones de la Salud de la University of Florida e investigadora principal, explicó que el dolor puede llevar además a recurrir a distintos medicamentos para intentar continuar con las actividades laborales.

La investigación menciona analgésicos, relajantes musculares, opioides y medicamentos de venta libre como algunas de las opciones utilizadas para controlar las molestias, aunque el equipo destaca la importancia de conocer sus posibles riesgos.

Los trabajadores del sector hortícola pasan largas jornadas levantando plantas pesadas, cavando y trabajando en posiciones inclinadas o incómodas, lo que puede afectar al cuerpo con el tiempo. Fotografía cortesía de la Facultad de Salud Pública y Profesiones de la Salud de University of Florida. 

Jornadas físicas y condiciones cambiantes complican el problema

Durante las entrevistas realizadas en la primera etapa participaron trabajadores, supervisores y otros actores relacionados con la industria de viveros y paisajismo.

Una de las dificultades identificadas fue la variabilidad de la carga laboral según la temporada y el clima, lo que hace complicado establecer una única estrategia de prevención para todo el sector.

Los trabajadores también describieron las consecuencias de mantener un ritmo de actividad pese al dolor. Entre ellas aparecen lesiones, cansancio acumulado, menor productividad y problemas para conservar personal con experiencia.

El estudio apuesta por cambios sencillos en las tareas

Los participantes señalaron que prevenir las lesiones no necesariamente requiere transformar por completo la manera en que se realizan las labores.

A partir de las entrevistas, el equipo elaboró videos breves con información sobre los riesgos asociados con algunos medicamentos, alternativas para controlar el dolor y formas sencillas de modificar determinadas tareas para disminuir la tensión física.

Los materiales se presentaron en inglés y español directamente en los centros de trabajo, donde los empleados pudieron aplicar las recomendaciones.

Los primeros resultados muestran cambios en dolor y tareas

Los investigadores reportaron resultados preliminares favorables. De acuerdo con Dunleavy, se observaron mejoras tanto en los niveles de dolor como en la dificultad de algunas tareas laborales.

Uno de los aspectos que llamó la atención fue que los trabajadores comenzaron a compartir con sus compañeros algunas formas de adaptar las actividades, en lugar de simplemente ignorar las molestias.

Esto permitió que algunos pudieran pedir ayuda o apoyar a otros trabajadores cuando determinadas tareas representaban una mayor exigencia física.

Supervisores pueden tener un papel clave

El estudio también identificó a supervisores y jefes de cuadrilla como figuras importantes para prevenir problemas de salud relacionados con el trabajo.

En una industria donde buena parte de la capacitación ocurre directamente en el lugar de trabajo, los supervisores suelen ser quienes detectan primero cuando una persona tiene dificultades para realizar alguna actividad.

Los investigadores consideran que una cultura laboral en la que los empleados puedan hablar abiertamente sobre el dolor y recibir orientación para modificar sus tareas podría contribuir a reducir lesiones y favorecer la permanencia de trabajadores experimentados.

La investigación todavía se encuentra en desarrollo

El estudio fue financiado por el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) mediante el Centro Costero del Sudeste para la Salud y Seguridad Agrícola de la University of Florida.

Por ahora, los resultados descritos son preliminares y corresponden a una investigación centrada en el sector hortícola. El trabajo busca determinar hasta qué punto la combinación de autogestión del dolor y modificaciones para reducir riesgos puede aplicarse de manera práctica en viveros, paisajismo y otros entornos agrícolas.