El fundador de Telegram, Pavel Durov, fue señalado por autoridades rusas por presuntos vínculos con actividades terroristas, una acusación que vuelve a colocar a la plataforma de mensajería en el centro de una disputa internacional sobre seguridad, privacidad y libertad de expresión.
El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) informó que el empresario fue incluido en una lista internacional de personas buscadas, al argumentar que Telegram no habría eliminado canales, chats y bots utilizados presuntamente para coordinar actividades ilegales.
Acusaciones contra Pavel Durov y Telegram aumentan la tensión con Rusia
El FSB afirmó que Telegram habría sido utilizado por servicios de seguridad ucranianos, organizaciones consideradas terroristas por Moscú y grupos extremistas para organizar acciones de sabotaje, ataques y fraudes digitales.
Hasta ahora, Durov no ha emitido una respuesta pública sobre estas nuevas acusaciones y se desconoce su ubicación actual. El empresario, quien también tiene nacionalidad de Emiratos Árabes Unidos, se convirtió desde hace años en una figura incómoda para las autoridades rusas por su postura frente al control gubernamental de internet.
Durov dejó Rusia en 2014 después de negarse a entregar información privada de usuarios ucranianos que habían participado en movimientos políticos contra el gobierno de Kiev de aquel momento.
La disputa por Telegram refleja la batalla por el control de internet
La relación entre Telegram y las autoridades rusas se ha deteriorado durante los últimos años. Moscú ha acusado repetidamente a la plataforma de incumplir regulaciones nacionales relacionadas con almacenamiento de datos personales y cooperación con organismos de seguridad.
En agosto de 2025, un regulador ruso restringió las llamadas de voz y video dentro de Telegram, una medida que fue interpretada como otro intento de limitar algunas funciones de la aplicación.
Ante estas acciones, Durov acusó al gobierno ruso de buscar “nuevos pretextos para restringir el acceso de los ciudadanos a Telegram” y aseguró que la situación representaba un intento de limitar la privacidad y la libertad de expresión.
El historial de Durov con gobiernos y reguladores vuelve al centro del debate
El fundador de Telegram ya había enfrentado problemas legales fuera de Rusia. En Francia fue investigado en 2024 por presunta responsabilidad relacionada con contenido ilegal difundido mediante la plataforma, incluyendo acusaciones sobre material sexual de menores.
Después de ese proceso, Durov aseguró que Telegram reforzaría sus mecanismos para combatir contenido ilícito y facilitar la comunicación con autoridades cuando existieran solicitudes legales.
El nuevo enfrentamiento con Rusia vuelve a abrir el debate sobre el papel de las grandes plataformas digitales: hasta dónde deben intervenir en los contenidos de sus usuarios y dónde comienza la presión de los gobiernos sobre la libertad en internet.
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