Cuatro trabajadores permanecen atrapados en la mina Santa Fe, ubicada en el municipio de El Rosario, Sinaloa, luego de un derrumbe registrado el pasado 25 de marzo. Desde entonces, autoridades de distintos niveles mantienen un operativo constante para lograr su rescate, mientras crece la expectativa por su pronta localización.
Hasta ahora, solo dos de los mineros han sido identificados: Abraham Aguilera de Hidalgo y Francisco Zapata Nájera, mientras que los otros dos permanecen sin identificar oficialmente. Se sabe que uno de ellos está a aproximadamente 100 metros de profundidad, mientras que los otros tres se encuentran a cerca de 350 metros bajo tierra, lo que representa un desafío importante para los equipos de rescate.
“No vamos a parar hasta rescatar a todos”, reiteraron autoridades, destacando el compromiso de mantener las labores activas.
Refuerzan operativo con especialistas y equipo de rescate
El despliegue para atender esta emergencia ha ido aumentando con el paso de las horas. Elementos del Ejército Mexicano, Fuerza Aérea y Guardia Nacional se han sumado a las labores, elevando el número de efectivos involucrados a casi un centenar.
Entre los recursos utilizados destacan:
- Equipos especializados en estructuras colapsadas
- Binomios caninos entrenados para búsqueda
- Herramientas de corte, generadores y sistemas de comunicación
- Equipos de respiración autónoma para ingresar de forma segura
Además, se mantiene coordinación con Protección Civil, autoridades estatales y municipales, así como con la Fiscalía, para garantizar que cada acción se realice de manera estratégica.
Un punto clave es que los mineros continúan recibiendo oxígeno y agua, lo que ha permitido mantenerlos con vida mientras avanzan los trabajos. También se ha logrado ubicar con mayor precisión su posición, lo que facilita la planeación de las maniobras.
¿Qué provocó el derrumbe en la mina?
De acuerdo con los primeros análisis técnicos, el incidente se originó por una falla en el sistema de contención dentro de la mina, lo que provocó una infiltración de líquidos hacia niveles inferiores. Esta situación generó condiciones inestables en la estructura, derivando en el colapso.
La mina Santa Fe, dedicada a la extracción de oro, enfrenta ahora un proceso complejo donde cada movimiento debe calcularse cuidadosamente. Los riesgos incluyen posibles colapsos secundarios, acumulación de gases y dificultades para introducir maquinaria pesada, lo que obliga a avanzar con extrema precaución.
A pesar de los retos, autoridades han señalado que ya se tiene identificado el punto exacto donde se encuentran los trabajadores, lo que representa un avance importante. Además, equipos de rescate provenientes de otras entidades se han sumado para fortalecer la operación.
Este caso mantiene la atención pública debido a la complejidad del entorno y al esfuerzo coordinado que busca lograr un resultado positivo. La prioridad sigue siendo clara: rescatar a los cuatro mineros y garantizar su seguridad en todo momento.