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Alerta en Puerto Vallarta: hallan 11 cocodrilos muertos tras ataque fatal a un joven

El hallazgo de 11 cocodrilos americanos muertos en distintos puntos de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas encendió las alertas de las autoridades de Jalisco. El caso ocurre semanas después de que un joven de 28 años muriera tras ser atacado por uno de estos reptiles en Marina Vallarta.

La situación preocupa no solo por la presencia de cocodrilos en zonas frecuentadas por personas, sino también porque uno de los ejemplares encontrados estaba decapitado y sin cola. Las autoridades buscan atender el problema sin recurrir a la eliminación de los animales.


Cocodrilos muertos en Puerto Vallarta generan preocupación

El director de la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco, Sergio Ramírez, señaló que en las últimas semanas se han localizado 11 cocodrilos adultos muertos en Puerto Vallarta, Bahía de Banderas y otros puntos de la costa.

La situación cobró especial relevancia después del ataque ocurrido el 26 de junio en Marina Vallarta, donde Irving Mauricio, de 28 años y originario de Ciudad de México, murió luego de ser sorprendido por un cocodrilo mientras se encontraba cerca de un área de aguas turbias.

El reptil lo sujetó y lo arrastró hacia el mar. Una acompañante pidió ayuda y las autoridades desplegaron un operativo con elementos de Protección Civil y la Secretaría de Marina. El cuerpo del joven fue localizado el 27 de junio, aproximadamente a 500 metros de la costa, frente al estero de Boca Negra.

El cocodrilo involucrado fue capturado posteriormente y entregado a autoridades ambientales para su reubicación.

Uno de los reptiles apareció decapitado

Entre los ejemplares encontrados muertos destaca un cocodrilo localizado en el Parque Estatal Estero El Salado, en Puerto Vallarta. El animal presentaba una condición particularmente llamativa: había sido decapitado y también le habían cortado la cola.

Para las autoridades, este tipo de respuesta representa otro problema. Sergio Ramírez pidió evitar que los cocodrilos sean estigmatizados únicamente por el ataque ocurrido en junio.

La preocupación se centra ahora en encontrar una estrategia que permita reducir los encuentros entre personas y reptiles sin provocar una persecución contra una especie que forma parte de los ecosistemas costeros de la región.

Hoteleros y autoridades ya analizan una estrategia

El incremento de avistamientos y los incidentes registrados llevaron a establecer una mesa de trabajo entre autoridades y representantes del sector hotelero.

De acuerdo con Protección Civil, el gobierno federal, la Secretaría de Medio Ambiente, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco y empresarios del sector participan en el análisis de medidas a corto y mediano plazo.

El objetivo es atender la presencia de estos animales en sitios donde existe actividad turística y urbana, especialmente durante la temporada de lluvias.

Las precipitaciones pueden provocar el desbordamiento de canales y arroyos, facilitando que los reptiles se desplacen hacia zonas habitadas o con mayor presencia humana, como Las Mojoneras.

La expansión urbana también está detrás del problema

El fenómeno no se limita a los ataques. Personal oficial ha señalado que el crecimiento de hoteles y desarrollos urbanos ha reducido espacios naturales como manglares, humedales y zonas cercanas a la desembocadura del río Ameca.

A esto se suma la reubicación de ejemplares en áreas como el Estero El Salado, donde se ha advertido sobre una concentración importante de cocodrilos.

La presencia de numerosos ejemplares puede generar disputas territoriales entre machos, mientras que la reducción de sus hábitats naturales aumenta las posibilidades de encuentros con personas.

El cocodrilo americano habita naturalmente en ríos, esteros, manglares y humedales del Pacífico mexicano. Además de formar parte del equilibrio de estos ecosistemas, se trata de una especie protegida por la normativa ambiental mexicana.

Por ello, el reto para las autoridades es doble: proteger a la población que vive o visita las zonas costeras y, al mismo tiempo, evitar la muerte indiscriminada de los cocodrilos.

El caso de Puerto Vallarta deja así una situación todavía abierta: después de un ataque fatal y del hallazgo de múltiples reptiles muertos, las autoridades deberán determinar cómo controlar los encuentros entre fauna silvestre, turismo y crecimiento urbano sin agravar el problema ambiental.