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Indagando, Ando
Puebla capital, entre el voto duro de Morena y el desencanto ciudadano: Encuesta INDAGAMtro.
Gerardo Galicia
La política en Puebla capital atraviesa una paradoja: Morena conserva ventaja electoral, pero ningún partido puede cantar victoria. La razón es simple: el bloque más grande no es partidista, es ciudadano y está compuesto por quienes no simpatizan con nadie.
De acuerdo con una encuesta realizada por INDAGA a finales de mayo de 2026, cara a cara y a casa habitación, a 1,067 personas en la ciudad de Puebla, con 95% de confianza y margen de error de +/- 3.5%, Morena aparece como el partido con mayor simpatía, con 24.91%. Le siguen el PAN con 14.84%, Movimiento Ciudadano con 8.63%, PRI con 5.57%, PVEM con 3.81% y PT con apenas 1.66%.
Sin embargo, el dato políticamente más importante no está en Morena ni en el PAN: está en el 36.43% que afirma no simpatizar con ningún partido. Ese porcentaje revela una ciudad electoralmente disponible, pero también cansada de las marcas partidistas tradicionales. Puebla no parece estar frente a una elección definida por entusiasmo, sino por estructuras, candidatos y capacidad de movilización.
Cuando se pregunta por intención de voto para presidente municipal, Morena sube a 29.53%, el PAN alcanza 16.62%, Movimiento Ciudadano llega a 10.81%, el PRI cae a 4.74%, el PT registra 4.47%, el PVEM 3.69% y los independientes 2.58%. Pero nuevamente aparece una alerta: 27.56% no sabe o no contesta. Es decir, casi tres de cada diez electores todavía no expresan una definición clara.
Comparado con la elección municipal de 2024, donde Morena y sus aliados ganaron Puebla capital con una ventaja amplia frente al bloque opositor, el dato de INDAGA confirma que la marca guinda sigue siendo competitiva. Pero también muestra desgaste: una cosa es ganar una elección con candidato, coalición y maquinaria, y otra muy distinta mantener identidad partidista sólida dos años después.
El PAN, por su parte, conserva un piso relevante, pero insuficiente. Su 16.62% de intención de voto lo mantiene como segunda fuerza, aunque lejos de Morena. El problema para Acción Nacional es que su crecimiento depende menos de su marca y más de si logra construir una candidatura competitiva, creíble y con narrativa de contraste. Sin candidato fuerte, el PAN corre el riesgo de quedarse como oposición testimonial.
Movimiento Ciudadano aparece como un actor que no debe subestimarse. Con 10.81% de intención de voto, puede convertirse en bisagra electoral, sobre todo si logra conectar con jóvenes, sectores urbanos y votantes antipartido. Su reto es pasar de la simpatía ligera a una candidatura reconocible.
El PRI confirma su deterioro estructural. Con 5.57% de simpatía y 4.74% de intención de voto, parece más un partido de negociación que una fuerza con posibilidades reales de encabezar una competencia municipal. Su capital político depende de alianzas, no de fuerza propia.
En cuanto al posicionamiento de aspirantes, 45.33% de los encuestados dijo haber escuchado hablar de alguien que pudiera aspirar a la presidencia municipal, frente a 41.64% que no ha escuchado de nadie. Este dato es revelador: la sucesión municipal todavía no ha prendido en la opinión pública.
Entre quienes sí han escuchado nombres, Pepe Chedraui aparece con 14.42%, seguido de Eduardo Rivera con 10.58%, Gabriela “La Bonita” Sánchez con 9.36%, Claudia Rivera con 8.74%, Mario Riestra con 8.49% y Laura Artemisa García con 7.91%. Más abajo aparecen Blanca Alcalá, Rodrigo Abdala, Genoveva Huerta, José Luis García Parra y Néstor Camarillo.
El resultado muestra algo claro: no hay todavía una figura dominante. Chedraui encabeza el recuerdo, pero no con una ventaja aplastante. Eduardo Rivera conserva presencia, pese a no ser una figura nueva; Claudia Rivera mantiene reconocimiento, aunque cargando con negativos de su etapa de gobierno; Mario Riestra sigue siendo un perfil opositor visible; y Gabriela Sánchez aparece como un nombre con potencial mediático y deportivo, pero aún con el reto de traducir fama en estructura política.
La lectura de fondo es que Puebla capital no está cerrada, pero sí inclinada. Morena tiene ventaja como marca, aunque enfrenta el riesgo del desgaste de gobierno. La oposición tiene nombres conocidos, pero carece todavía de una narrativa unificada. Y la ciudadanía, más que militar partidariamente, parece esperar opciones.
El gran ganador de esta encuesta no es un partido: es la incertidumbre. Y en política, la incertidumbre puede ser oportunidad o advertencia. Para Morena, significa que no puede confiarse. Para el PAN, que aún tiene espacio para competir. Para Movimiento Ciudadano, que puede crecer si encuentra rostro y mensaje. Para el PRI, que su tiempo de partido dominante quedó atrás.
Puebla capital se encamina hacia una disputa donde las estructuras importarán, pero donde el candidato pesará más que el logotipo. La encuesta INDAGA revela que la ciudad no está enamorada de los partidos; está observando, comparando y esperando quién logra convencerla.