Tlaxcala, Tlax.- En Santiago Cuaula, Calpulalpan, una práctica agrícola que durante generaciones se transmitió de una familia a otra comienza a tomar una nueva dimensión. La Escuela In Situ del Maguey y Metepantle abrió sus puertas con la intención de convertir ese conocimiento comunitario en formación, investigación y producción.
El proyecto busca darle contenido al reconocimiento del metepantle tlaxcalteca como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) y, al mismo tiempo, explorar cómo estas prácticas pueden ayudar a enfrentar problemas actuales como la pérdida de suelo y la falta de humedad.
La Escuela In Situ del Maguey y Metepantle comienza una nueva etapa
La inauguración fue encabezada por la Organización ARIC y contó con la participación de Ana Lilia Rivera Rivera, senadora con licencia, además de representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
También acudieron diputadas y diputados de Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, República Dominicana y Honduras, así como representantes de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid) y el subsecretario de Agricultura y Ganadería de Honduras, Riccardo Arturo Peña.
Más allá del acto inaugural, la escuela ya comenzó a desarrollar actividades de formación y producción en la comunidad de Santiago Cuaula.
Un espacio donde se aprende haciendo
Entre sus instalaciones cuenta con un vivero para producir hortalizas, viveros de maguey, sistemas para la cosecha de agua y un Banco de Germoplasma, destinado a conservar y reproducir material vegetal.
La propuesta busca que estos elementos no funcionen de manera aislada. El manejo del maguey, la conservación de semillas, el aprovechamiento del agua y el cuidado del suelo forman parte de un mismo sistema agrícola vinculado directamente con el territorio.
A este trabajo se han incorporado instituciones académicas mediante convenios de colaboración, entre ellas la Universidad Autónoma Chapingo y el Colegio de Postgraduados de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.
La intención es establecer un vínculo entre los conocimientos que permanecen en las comunidades y la investigación y formación que se desarrolla en las universidades.
Del reconocimiento mundial a una utilidad concreta
Durante la inauguración, Ana Lilia Rivera señaló que la escuela representa la materialización de un proyecto que comenzó con el proceso para conseguir que el metepantle tlaxcalteca fuera reconocido como SIPAM.
Pero, según expuso, ese reconocimiento no debería quedarse únicamente como una distinción.
La apuesta es que el conocimiento acumulado durante generaciones sobre el maguey, los cultivos asociados, la conservación de la tierra y el manejo del agua pueda estudiarse, transmitirse y reproducirse.
En ese sentido, la escuela pretende funcionar como un punto de encuentro entre la experiencia de los productores, la capacitación y el conocimiento científico.
El metepantle frente a un problema que ya no es del pasado
Uno de los planteamientos centrales durante la inauguración fue llevar este sistema agrícola más allá de su valor histórico.
Rivera Rivera planteó que el siguiente reto es convertir el metepantle tlaxcalteca en una alternativa para el rescate de suelos y la recuperación de humedad ante el cambio climático.
La propuesta parte de una característica particular de estas prácticas: durante siglos permitieron producir alimentos al mismo tiempo que mantenían una relación estrecha con las condiciones de la tierra y el agua.
Por otro lado, la experiencia desarrollada en Tlaxcala podría servir como referencia para otras regiones del país con condiciones semejantes de suelo y clima, de acuerdo con el planteamiento expuesto durante el encuentro.
Así, una técnica agrícola asociada tradicionalmente con el campo tlaxcalteca busca ser estudiada también desde una perspectiva actual: qué puede aportar frente a los desafíos que enfrenta la agricultura.
Tradición, semillas y conocimiento científico
La escuela parte de una idea sencilla, pero relevante: preservar la tradición no significa mantenerla separada de la ciencia.
Los viveros, el Banco de Germoplasma, la cosecha de agua y el manejo del maguey permiten desarrollar actividades prácticas mientras se recuperan conocimientos relacionados con el territorio.
La participación de instituciones académicas abre además la posibilidad de documentar esas prácticas, analizarlas y generar nuevos procesos de capacitación para las comunidades.
El reto será mantener ese vínculo entre conocimiento comunitario, investigación y producción, de modo que el reconocimiento internacional del metepantle tenga efectos concretos en el campo.
La jornada inaugural concluyó con actividades culturales y de convivencia en las que participaron habitantes de Santiago Cuaula y visitantes nacionales e internacionales.
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