Siete comunidades conmemoran este 29 de septiembre al Príncipe de la Milicia Celestial, devoción nacida en 1631 tras su aparición en Nativitas; colocan cruces de pericón para protegerse del mal.
Tlaxcala, Tlax. Entre flores, copal, procesiones y arcos monumentales, Tlaxcala celebra este 29 de septiembre a San Miguel Arcángel, una de las devociones más profundas y antiguas del estado.
Siete comunidades festejan hoy a su santo patrono, pero la devoción trasciende municipios. Cada año, miles de peregrinos llegan al Santuario de San Miguel del Milagro, en Nativitas, para agradecer y pedir protección al “Príncipe de la Milicia Celestial”.
De acuerdo con la tradición, en 1631 San Miguel Arcángel se apareció al joven Diego Lázaro, de apenas 17 años, en un paraje de Nativitas. El arcángel le indicó el lugar donde debía encontrarse una fuente de agua milagrosa que curaría a los enfermos durante una epidemia. Tras la aparición, el lugar se convirtió en centro de veneración y hoy es uno de los tres santuarios más importantes dedicados a San Miguel en el mundo.
En la tradición bíblica, Miguel es el jefe de los ejércitos de Dios. Su nombre, en hebreo Mi-ka-El, significa “¿Quién como Dios?”. Es el protagonista de la gran batalla del cielo narrada en el Apocalipsis, donde vence a Lucifer y lo expulsa del paraíso. Por ello, la Iglesia lo reconoce como protector contra el mal, patrono de policías, soldados y de quienes luchan por la justicia.
El día del diablo y la cruz de pericón
Para el imaginario popular, el 29 de septiembre es también conocido como el “día del diablo”. Se cree que en esta fecha el maligno anda suelto por los campos y busca meterse a las casas y a los cultivos.
Para ahuyentarlo, en Tlaxcala y en gran parte del centro de México se mantiene una tradición prehispánica sincretizada con la fe católica: quemar y colocar cruces de flor de pericón.
El pericón, también conocido como yauhtli, es una flor amarilla de intenso aroma que florece justo en septiembre. Desde tiempos prehispánicos se usaba como protección contra los malos espíritus. Hoy, la noche del 28 y la madrugada del 29, las familias elaboran cruces con esta flor y las colocan en puertas, ventanas, milpas, cocinas y hasta en los autos y en las bolsas. En algunos hogares, se quema un poco de pericón con copal para “limpiar” la casa.
La tradición señala que el olor del pericón y la figura de la cruz, sumados a la intercesión de San Miguel, impiden el paso del diablo y protegen la cosecha del maíz, que en estas fechas está en su punto más vulnerable.
Entre fe, misticismo y herencia ancestral, Tlaxcala refrenda hoy su devoción a San Miguel Arcángel, el guardián del pueblo tlaxcalteca.
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