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Tlaxcala

Obispo de Tlaxcala sorprende al anunciar que dejará el cargo tras casi nueve años de servicio

Tlaxcala, Tlax.- En un momento muy significativo para la comunidad católica de Tlaxcala, el obispo Julio César Salcedo Aquino confirmó que en próximos días presentará su renuncia al cargo ante el papa León XIV, debido a que está por cumplir 75 años de edad, tal como lo marca la norma de la Iglesia. El anuncio se dio durante la misa Crismal de Jueves Santo, una de las celebraciones más importantes dentro de la Semana Santa, lo que hizo que el mensaje cobrara todavía más relevancia entre sacerdotes y fieles.

Después de casi nueve años al frente de la diócesis de Tlaxcala, Salcedo Aquino explicó que su solicitud será entregada en el marco de la Semana de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), que se llevará a cabo del 12 al 16 de abril. Aunque dejó claro que este proceso es una práctica habitual entre los obispos al llegar a esa edad, también señaló que no existe una fecha definida para que el Vaticano acepte la renuncia, ni tampoco para el nombramiento de quien podría sucederlo.

Julio César Salcedo Aquino deja un mensaje de serenidad y gratitud

En entrevista con medios, el todavía jerarca católico habló con un tono tranquilo y muy humano sobre esta nueva etapa. Aseguró que se encuentra en paz, abierto a seguir sirviendo a la Iglesia donde se le necesite, y agradecido por el tiempo que ha vivido en Tlaxcala. Incluso, describió al pueblo tlaxcalteca como “generoso, cercano y con una gran piedad popular”, dejando ver el cariño que ha construido con la feligresía local.

Durante su mensaje a sacerdotes, expresó que presentará su renuncia “en espíritu de fe y obediencia”, y pidió oraciones para seguir cumpliendo la voluntad de Dios. Sus palabras no solo marcaron un anuncio administrativo, sino también un momento profundamente espiritual para la diócesis.

Un cierre simbólico en una de las celebraciones más importantes de la Iglesia

El anuncio ocurrió en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, durante una liturgia especialmente solemne en la que el obispo también bendijo los óleos santos, incluidos los de los enfermos y catecúmenos, además de realizar la consagración del crisma.

Salcedo Aquino aprovechó la homilía para dejar un mensaje fuerte a los sacerdotes: vivir con humildad, fraternidad y cercanía, evitando el aislamiento. Recordó que el sacerdocio debe vivirse en comunidad, con acompañamiento y servicio. También subrayó que, como Cristo, la misión de la Iglesia sigue siendo evangelizar, acompañar y servir a quienes más lo necesitan.

Con este anuncio, Tlaxcala entra en una etapa clave para su vida religiosa, mientras crece la expectativa sobre lo que decida el Vaticano y sobre quién podría tomar en el futuro el liderazgo de una de las diócesis más importantes de la región.

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