Tlaxcala, Tlax.,— Una jornada de esterilización canina y felina culminó en una dolorosa pérdida para una ciudadana tlaxcalteca, quien ha denunciado públicamente al Centro de Atención Canina de San Pablo Apetatitlán por presunta negligencia médica tras la muerte de su gato rescatado, "Mantequilla".
De acuerdo con el relato de la propietaria, el felino fue llevado a las instalaciones con la intención de brindarle una mejor calidad de vida y asegurar su permanencia en su nuevo hogar. El procedimiento tuvo un costo de 150 pesos y, al finalizar, el personal del centro le entregó al animal junto con una hoja de cuidados postoperatorios.
Sin embargo, denuncia que no recibió indicaciones específicas sobre su traslado ni se mantuvo al gato en un periodo de observación preventiva en la clínica.
Trágicamente, fue hasta dos horas y media después cuando la dueña descubrió que la frialdad del cuerpo, los ojos cubiertos con cinta y la ausencia de respiración no eran los efectos residuales de la sedación, sino la evidencia de que se lo habían entregado sin vida.
El origen de este desenlace, según sostiene la afectada, radica en un grave error al momento de registrar los signos vitales, lo que habría derivado en una sobredosis de anestesia. La documentación entregada por el módulo asentó que "Mantequilla" tenía un peso de 4.9 kilogramos.
No obstante, la dueña asegura que el felino no superaba los 3 kilogramos. Al percatarse de esta incongruencia de casi dos kilos, concluyó que una báscula mal calibrada o un error humano de lectura provocaron que al gato se le administrara una dosis anestésica diseñada para un animal mucho más grande, lo que finalmente le arrebató la vida.
A pesar de ser consciente de que firmó una carta responsiva que exime a la clínica de ciertas responsabilidades durante la cirugía, la denunciante ha decidido alzar la voz para prevenir futuras tragedias.
A través de su testimonio, hizo un llamado urgente a todos los dueños de mascotas para que pesen cuidadosamente a sus animales de compañía antes de acudir a cualquier campaña quirúrgica, evitando así que una negligencia en la medición se convierta en una sentencia de muerte.
Las autoridades correspondientes, incluyendo al Ayuntamiento de Apetatitlán y a la directiva del Centro de Atención Canina, han guardado silencio y aún no emiten un posicionamiento oficial sobre los protocolos de seguridad implementados en sus jornadas de salud ni sobre esta acusación en particular.
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