La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que no existe razón para aumentar el precio de la tortilla en México, luego de versiones que advertían un ajuste en uno de los productos más importantes de la canasta básica. El tema generó atención inmediata porque cualquier cambio en este alimento impacta a millones de familias.
Desde Palacio Nacional, la mandataria afirmó que el costo actual del maíz se encuentra en niveles bajos, por lo que no ve fundamentos para encarecer la tortilla ni otros productos relacionados. Además, adelantó que el Gobierno federal buscará mantener estabilidad en los precios y evitar presiones inflacionarias.
El mensaje cobra relevancia en medio de un entorno internacional marcado por variaciones en el precio del petróleo, factor que suele influir en transporte, logística y distribución de mercancías en todo el país.
Qué dijo Sheinbaum y qué medidas ordenó
Durante su intervención, Sheinbaum explicó que ya instruyó a Julio Berdegué, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), para revisar acuerdos con productores de maíz y reforzar el seguimiento al mercado.
La intención, según explicó, es mantener condiciones estables para que no existan incrementos injustificados. En términos prácticos, esto significa vigilar la cadena de costos desde el grano hasta el producto final que llega a las tortillerías.
Los puntos centrales del anuncio fueron:
- No hay justificación para subir el precio de la tortilla
- El maíz mantiene costos bajos
- Se revisarán acuerdos con productores
- El Gobierno buscará contener inflación
- También vigilarán otros alimentos básicos
La declaración busca dar certidumbre en un momento donde el bolsillo de los consumidores sigue atento a cualquier variación en productos esenciales.
Por qué existe debate sobre el precio de la tortilla
Mientras el Gobierno descarta aumentos, representantes del sector tortillero han expresado otra visión. El Consejo Nacional de la Tortilla, encabezado por Homero López, señaló recientemente que diversos factores sí presionan los costos de operación.
Entre ellos mencionan:
- Apertura de negocios sin suficiente regulación
- Competencia desordenada en algunas regiones
- Falta de refacciones para maquinaria
- Incremento en gastos operativos
- Diferencias regionales en insumos y salarios
Incluso se habló de aumentos estimados de entre 2 y 4 pesos por kilo, dependiendo de la zona. En estados del norte, el precio podría superar los 30 pesos, mientras que en Ciudad de México y Estado de México se ubicaría arriba de los 22 pesos.
Por ahora, el escenario sigue abierto. Lo más útil para consumidores será monitorear precios en su localidad, comparar opciones cercanas y mantenerse atentos a anuncios oficiales y ajustes regionales durante los próximos días.
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