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Política

Baja el precio del jitomate en México tras acuerdo nacional para garantizar abasto

El precio del jitomate en México comenzó a mostrar una tendencia de estabilización luego de la firma del Acuerdo Nacional para el Ordenamiento de la Producción, Abasto, Comercialización y Precio Justo del Jitomate, una estrategia impulsada por el Gobierno de México para fortalecer el suministro de uno de los alimentos más importantes de la canasta básica.

De acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el costo promedio del producto registró una reducción significativa durante las últimas semanas, lo que representa un beneficio directo para la economía de millones de familias mexicanas.


El precio del jitomate muestra señales de estabilización en México

La firma del acuerdo, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el pasado 3 de junio, reunió a productores, distribuidores, comercializadores, centrales de abasto y cadenas de autoservicio con el objetivo de ordenar la cadena de suministro y evitar incrementos injustificados en el mercado.

Como resultado de este esfuerzo conjunto, el precio promedio nacional del jitomate se ubicó en 47.68 pesos por kilogramo, una cifra que refleja una disminución importante respecto a semanas anteriores.

La reducción alcanza 17% en apenas tres semanas

El titular de la Profeco, Iván Escalante Ruiz, informó que el precio promedio del jitomate pasó de 57.22 pesos a 47.68 pesos por kilo, lo que representa una baja cercana al 17%.

Actualmente, los consumidores pueden encontrar el producto en un rango que va de 30.31 a 50.71 pesos por kilogramo, dependiendo del establecimiento donde realicen sus compras.

Esta disminución representa un alivio para los hogares mexicanos, especialmente porque el jitomate es uno de los ingredientes más utilizados en la alimentación diaria.

Centrales de abasto mantienen los precios más competitivos

Los datos recopilados por las autoridades muestran que las centrales de abasto continúan ofreciendo las mejores opciones para los consumidores.

El precio promedio en estos centros de distribución se ubicó en 30.31 pesos por kilogramo, mientras que el Fideicomiso para la Construcción y Operación de la Central de Abasto de la Ciudad de México (Ficeda) reportó un precio de apenas 19 pesos por kilo de jitomate saladet durante la semana más reciente.

Estos niveles de precio refuerzan la importancia de las centrales de abasto dentro de la estrategia para garantizar alimentos accesibles para la población.

Productores y comercializadores participan en la estrategia

La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez, señaló que el acuerdo busca ordenar la cadena productiva bajo una visión de prosperidad compartida, beneficiando tanto a quienes producen como a quienes consumen el alimento.

La coordinación entre productores de 18 entidades federativas, distribuidores y cadenas comerciales ha permitido fortalecer las cadenas de suministro y reducir presiones que podrían afectar los precios al consumidor final.

Además, el programa pretende generar condiciones más estables para el mercado, evitando fluctuaciones que impacten negativamente en la economía familiar.

El jitomate sigue siendo clave dentro del PACIC

El jitomate forma parte de los productos considerados dentro del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), una estrategia federal orientada a contener el impacto de la inflación en los productos básicos.

Por su relevancia en la dieta mexicana, mantener un suministro constante y precios accesibles se considera una prioridad para las autoridades responsables del sector agroalimentario.

Mientras tanto, la Profeco recomendó a los consumidores consultar regularmente el programa “Quién es Quién en los Precios”, herramienta que permite comparar costos entre establecimientos y encontrar las mejores opciones de compra disponibles en cada región del país.

La reducción observada en las últimas semanas muestra que la coordinación entre los distintos actores de la cadena agroalimentaria comienza a reflejarse en el bolsillo de los consumidores, en un momento en el que el control de precios de productos básicos continúa siendo un tema prioritario para millones de hogares mexicanos.