En medio de protestas de grupos ecologistas y defensores de los derechos humanos, el expresidente Donald Trump inauguró un nuevo centro de detención de migrantes en los Everglades de Florida, conocido como “Alcatraz Caimán”. Esta instalación tendrá capacidad para albergar a 5 mil migrantes indocumentados.
Durante el acto, Trump expresó su deseo de replicar este tipo de prisiones en varios estados del país. Lo acompañaron el gobernador Ron DeSantis y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
“Bueno, creo que me gustaría verlas en muchos estados. De verdad, en muchos”, declaró Trump al recorrer el aeródromo convertido en prisión.
Instalación rodeada de pantanos y animales salvajes
El centro fue construido con una inversión de más de 450 millones de dólares sobre una pista aérea abandonada, rodeada por 80 kilómetros de pantanos infestados de caimanes, serpientes y fauna silvestre. La ubicación ha generado fuertes críticas por el riesgo ambiental y la aparente intención de dificultar cualquier intento de escape.
Trump bromeó durante su visita:
“Les vamos a enseñar a huir de un caimán si escapan de la cárcel… corran en zigzag, tus posibilidades aumentan un 1%”.
Demandas legales por daño ambiental
La construcción del centro ha sido impugnada por organizaciones como Amigos de los Everglades y el Centro para la Diversidad Biológica, que presentaron una demanda ante la Corte de Distrito en Washington. Alegan que el proyecto no cumplió con la revisión ambiental federal obligatoria.
“Este centro arruinará uno de los ecosistemas más emblemáticos del mundo”, denunció Elise Bennett, abogada ambientalista. “Amenaza con contaminar las aguas y poner en peligro especies protegidas como la pantera de Florida”.
Guardia Nacional como jueces migratorios
En una medida adicional, el gobernador DeSantis implementará un grupo de fiscales generales de la Guardia Nacional que actuarán como jueces de inmigración para agilizar deportaciones. Trump respaldó esta decisión, asegurando que no fue difícil obtener su aprobación.