Foto: Cortesía

Nacional

Legionarios de Cristo ofrecen disculpa por abusos sexuales cometidos por Marcial Maciel

La congregación mexicana reconoce que su fundador abusó de al menos 60 niñas, niños y adolescentes a lo largo de varias décadas.

La congregación Legionarios de Cristo ofreció disculpas por los cientos de abusos sexuales cometidos por su fundador Marcial Maciel y otros sacerdotes en contra niñas y niños a lo largo de décadas.

El grupo publicó un documento titulado ‘Hacia una cultura de cero abusos’ en el que se plantean acciones para reparar el daño causado por los religiosos y para evitar que en el futuro se repitan estas conductas.

En su apartado ‘Conversión y reparación’, se detalla que cuentan con un informe donde se documentan casos de abuso sexual en contra de 175 niñas, niños y adolescentes. Los hechos sucedieron entre los años 1941 y 2019 y fueron cometidos por 33 sacerdotes.

Asimismo, se reconoce que Marcial Maciel abusó al menos de 60 personas, en su mayoría adolescentes de entre 11 y 16 años de edad.

“Con dolor y tristeza nos dirigimos, en primer lugar, a las víctimas de abusos y sus familias: les pedimos perdón, acogemos sus denuncias y les aseguramos que queremos convertirnos y reparar con acciones concretas”.

El informe de los Legionarios de Cristo detalla que los 33 sacerdotes violadores representan 2.44 por ciento de los mil 353 clérigos ordenados a lo largo de la historia de la congregación, fundada por Marcial Maciel y que ha acumulado un vasto poder económico y ejercido gran influencia en la vida pública del país.

De éstos, seis ya fallecieron (incluyendo a Maciel), ocho dejaron el sacerdocio, uno abandonó a los Legionarios de Cristo y dieciocho continúan dentro de la congregación. “De los dieciocho que siguen en la congregación, catorce no tienen ministerio sacerdotal público y cuatro tienen un ministerio restringido que excluye pastoral con menores”.

Los legionarios señalaron que deplora y condenan la historia de abusos en el seno de la institución, así como las prácticas “que pudieron favorecer o propiciar cualquier forma de abuso o revictimización”.

“Pedimos perdón a las víctimas, a sus familias, a la Iglesia y la sociedad por el grave daño que miembros de nuestra congregación han causado. Reconocemos con honestidad y vergüenza la realidad de los delitos de abuso sexual de menores en nuestra historia, con el deseo sincero de una continuada conversión personal e institucional”.