El bolsillo de los hogares mexicanos recibió una nueva presión en septiembre. La inflación en México llegó a 3.42% anual durante la primera quincena del mes, mientras el precio del jitomate registró uno de los mayores incrementos, con un alza de 22.79% en apenas dos semanas.
El dato publicado por el INEGI también mostró movimientos importantes en alimentos, gas LP y colegiaturas. Al mismo tiempo, la inflación subyacente continuó moderándose, un comportamiento que adquiere especial relevancia frente a las decisiones de política monetaria del Banco de México.
Inflación en México acelera durante la primera quincena de septiembre
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 0.33% respecto a la quincena anterior, mientras la inflación general anual pasó de 3.26% en la segunda quincena de agosto a 3.42% en los primeros 15 días de septiembre. El nivel del índice llegó a 146.010 puntos.
La cifra quedó por encima del 3.37% que esperaban los analistas consultados por Reuters, aunque se mantuvo por debajo del 3.74% registrado en la misma quincena de septiembre de 2025.
El jitomate fue el gran protagonista del aumento
Entre los productos que más subieron de precio destacó el jitomate, con un incremento quincenal de 22.79%. La cebolla también tuvo un avance importante, de 8.61%, mientras el gas doméstico LP aumentó 1.97% y el pollo 1.53%.
El comportamiento de frutas y verduras tuvo un peso relevante en el resultado. Este componente aumentó 3.38% durante la quincena y acumuló un incremento de 7.91% en los últimos 12 meses.
A estos productos se sumaron las colegiaturas, cuyos precios suelen presentar movimientos estacionales al inicio del ciclo escolar. Las de primaria aumentaron 5.85%, las de secundaria 5.33% y las universitarias 1.10%.
No todo aumentó: estos productos bajaron
El reporte también mostró algunos descensos que ayudaron a compensar parcialmente las presiones sobre el gasto.
Los servicios profesionales registraron la mayor reducción quincenal, con una caída de 16.50%. La papa y otros tubérculos disminuyeron 6.69%, mientras que el aguacate bajó 4.02%, la naranja 3.95% y el tequila 2.91%.
El efecto final, sin embargo, fue un avance general de los precios durante la primera mitad de septiembre.
La inflación subyacente continúa bajando
Mientras el indicador general repuntó, la inflación subyacente se ubicó en 3.79% anual, con lo que acumuló su tercera quincena consecutiva a la baja. Se trata de una referencia particularmente relevante para el Banco de México porque busca medir una tendencia de precios menos expuesta a componentes volátiles.
A tasa quincenal, el indicador subyacente avanzó 0.17%. Dentro de este resultado, las mercancías aumentaron 0.13% y los servicios 0.21%.
La diferencia entre ambos indicadores resulta relevante: los precios de algunos alimentos y productos con movimientos más volátiles empujaron al alza la inflación general, mientras que el componente subyacente siguió mostrando una moderación.
¿Qué significa para el bolsillo de las familias?
Para los consumidores, el dato tiene una traducción sencilla: algunos productos de compra frecuente están costando más.
El aumento del jitomate, la cebolla, el pollo y el gas LP puede sentirse de manera directa en las compras cotidianas, mientras que el encarecimiento estacional de las colegiaturas añade presión al presupuesto de las familias con estudiantes.
No significa que todos los productos estén subiendo al mismo ritmo. De hecho, algunos registraron descensos importantes durante la quincena. Sin embargo, el comportamiento de los alimentos y otros componentes fue suficiente para llevar la inflación general anual a 3.42%.
Banxico enfrenta el nuevo dato de inflación
El resultado del INEGI llegó el mismo día en que el Banco de México tenía programada su decisión de política monetaria. La tasa objetivo se encontraba en 6.50% al 24 de septiembre, de acuerdo con los registros del banco central.
Antes del anuncio, las expectativas apuntaban a que la Junta de Gobierno mantendría ese nivel, de acuerdo con encuestas y análisis publicados antes de la decisión.
La atención está puesta en cómo interpreta Banxico la combinación de ambos datos: una inflación general que vuelve a acelerarse y una inflación subyacente que continúa descendiendo.
Para las familias, mientras tanto, la cifra que probablemente resulte más visible no es la tasa anual, sino cuánto cambió el precio de los alimentos que llegan cada semana a su mesa.
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