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FGR obtiene formal prisión contra reclutadora de Defensores de Cristo por trata

La FGR obtuvo un auto de formal prisión contra Ana “N”, señalada por su presunta participación en una red de captación de personas vinculada con la organización Defensores de Cristo. La investigación sostiene que desde 2010 habría participado en el reclutamiento de personas de distintas nacionalidades mediante cursos presenciales y plataformas de internet.

El caso vuelve a poner bajo la lupa a una organización que durante años estuvo relacionada con cursos de superación personal y posteriormente adoptó un discurso religioso, mientras algunos de sus integrantes fueron investigados por delitos como trata de personas, explotación y reducción a la servidumbre.

Defensores de Cristo y la nueva acusación de trata de personas

De acuerdo con la investigación de la Fiscalía General de la República (FGR), elementos de la Policía Federal Ministerial adscritos a la FEVIMTRA cumplimentaron una orden de aprehensión contra Ana “N”.

La autoridad señala que la mujer habría participado en la captación de personas de distintas nacionalidades desde 2010, utilizando cursos presenciales y medios digitales para incorporarlas a la organización.

Según la acusación, posteriormente algunas de esas personas habrían sido sometidas a explotación laboral y condiciones de esclavitud. También se les habrían solicitado donaciones o pagos relacionados con supuestos milagros y sanaciones.

Tras su detención, Ana “N” fue recluida en el Centro Federal de Readaptación Social No. 16 “CPS Femenil Morelos”.

Una organización que cambió de discurso con el tiempo

Defensores de Cristo surgió en el norte de México alrededor de Ignacio González de Arriba, conocido como el “Maestro Fénix”. De acuerdo con investigaciones periodísticas citadas en el material, el español se presentó ante sus seguidores como descendiente directo de Cristo.

Antes de adoptar una identidad religiosa, González de Arriba estuvo relacionado con cursos de “Bioprogramación”, que combinaban elementos de programación neurolingüística, autoayuda y técnicas de ventas.

Con el paso del tiempo, el proyecto incorporó contenidos religiosos y promesas relacionadas con el desarrollo de supuestos poderes, la realización de milagros y la posibilidad de convertirse en “apóstoles”.

Cursos, pagos y una captación que alcanzó a extranjeros

Uno de los elementos que aparece en la investigación es la forma en que presuntamente se incorporaba a nuevos seguidores.

La FGR sostiene que la captación ocurría tanto de manera presencial como por internet. Investigaciones periodísticas también han señalado que personas procedentes de países como Bolivia, Venezuela y Brasil llegaron a abandonar empleos y vínculos familiares para integrarse al proyecto.

Los cursos tenían diferentes niveles y costos. Entre los datos citados aparece un supuesto “doctorado en Metafísica Teológica” con un costo de 180 mil pesos, mientras que convertirse en “apóstol de planta” podía implicar pagos de entre 10 mil y 100 mil dólares, además de colegiaturas y un diezmo sobre los ingresos.

Algunos seguidores, según esos recuentos periodísticos, habrían recurrido a sus ahorros, vendido vehículos o negocios e incluso hipotecado propiedades para financiar su permanencia.

El antecedente que marcó a Defensores de Cristo

La organización ya había enfrentado una investigación federal años atrás.

En enero de 2013, Ignacio González de Arriba fue detenido por agentes del Instituto Nacional de Migración en una finca de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Durante ese operativo también fueron detenidas otras 24 personas, entre ellas extranjeros y menores de edad.

Tres de los adultos quedaron a disposición de un juez federal. Entre los delitos investigados se encontraban inducción a la prostitución, tráfico de mujeres y órganos, ejercicio ilegal de la medicina, reducción a la servidumbre y fraude, de acuerdo con los antecedentes incluidos en el material.

El caso tuvo consecuencias judiciales posteriores. En 2016, un juez federal sentenció a seis años de prisión y 500 días de multa a dos integrantes de la organización, a quienes se responsabilizó de utilizar cursos relacionados con Defensores de Cristo para atraer o “enganchar” a más personas.

Ahora, más de una década después de aquellas detenciones, el nombre de la organización vuelve al escenario judicial por la acusación contra Ana “N”, cuya situación jurídica deriva de la investigación de la FGR sobre la presunta captación y explotación de personas.