El 25% de las escuelas privadas del país está a punto de la quiebra

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Nacional

Los alumnos de la escuela primaria Rey Arturo, en Culiacán, Sinaloa, tendrán que buscar una nueva academia para el próximo ciclo escolar. El plantel cerró. Avisó a los padres de familia que ya no continuarían, e incluso devolvió las colegiaturas adelantadas. Se declaró en quiebra por la crisis económica y sanitaria que generó el COVID-19 en el sector educativo.

Otra quiebra similar fue reportada por el colegio Madison, de Torreón, Coahuila, que tenía una antigüedad de 25 años y empleaba a 20 maestros. Según estimaciones de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares Asociación Nacional para el Fomento Educativo (ANFE-ANEP), el 25 por ciento de los 48 mil 713 mil que hay en el país estarían en números rojos, esto sería 12 mil 178 planteles que podrían no regresar a clases.

La cifra no es exacta, pues los números definitivos se verán una semana antes de que inicie el ciclo escolar, sea presencial o no, pues es cuando los padres pagan las colegiaturas, según explica Alfredo Villar Jiménez, presidente de la ANFE-ANEP.

La educación privada en México representa 5 millones 321 mil 481 alumnos y 485 mil 188 profesores, el 15 por ciento de la totalidad del sistema educativo.

El problema no es menor. La pérdida de empleos en el país, aunado a programas educativos deficientes durante el confinamiento, ha obligado a los padres de familia a buscar un espacio en el sistema público, o, en el peor de los casos, la deserción escolar, sin que hasta el momento las autoridades educativas hayan planteado una respuesta a la problemática.

“Entre los padres que no pueden pagar más las escuelas que están cerrando, se está abriendo una corriente de estudiantes cuyos padres quieren cambiarlos a escuelas públicas”, comentó Yoloxóchitl Bustamante, secretaria de Educación de Guanajuato y exdirectora del Instituto Politécnico Nacional, durante su participación en el Foro EF Meet Point que realizó El Financiero Bloomberg.

La académica explicó que la problemática está en que las escuelas públicas no tienen la posibilidad de decirles que no a los alumnos, pero tampoco existen los espacios, por lo que se requerirá un esfuerzo extraordinario, que debe ser resuelto cuanto antes, sin que haya, hasta ahora, un planteamiento de las autoridades para hacerlo.

“Sobre todo si vamos a regresar en esta modalidad de la ‘nueva normalidad’ de que se guarda la distancia, cada salón tendrá capacidad para la mitad o menos de los alumnos que normalmente se colocaban en ella. Y si además vamos a tener el extra de estudiantes que vengan de escuelas particulares, la única manera sería tener más salones y más docentes, para lo cual no hay ningún presupuesto”, puntualizó Bustamante.

 

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