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Ediciones Era cierra tras 66 años: el adiós a una editorial clave de México

Ediciones Era, una de las editoriales más importantes de la literatura mexicana, anunció el cierre de sus operaciones después de 66 años de historia. La casa que publicó a autores como José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, José Revueltas, Nellie Campobello y Carlos Fuentes informó que dejará de operar debido a la fuerte caída de sus ventas.

La noticia provocó reacciones entre escritores, lectores y representantes del sector cultural, quienes lamentaron el final de un sello que durante décadas fue parte fundamental de la vida literaria del país. La propia editorial reconoció que el mercado del libro cambió de manera profunda después de la pandemia de Covid-19.


Ediciones Era pone fin a 66 años de historia editorial en México

A través de un comunicado, Ediciones Era informó que suspenderá sus actividades y comenzará el cierre de cuentas con librerías y puntos de venta donde todavía se comercializan sus libros.

La editorial explicó que, seis décadas después de publicar su primer título, las condiciones del mercado ya no permiten sostener la operación únicamente con las ventas de sus obras.

“Hoy, a 66 años de la publicación del primer libro de Ediciones Era, nos vemos en la necesidad de reconocer que el mercado del libro ha cambiado tanto que no nos permite vivir de las ventas de nuestros libros”, señaló la empresa.

El anuncio representa el cierre de una etapa para una editorial que ayudó a construir buena parte del catálogo contemporáneo de la literatura mexicana y latinoamericana.

Una editorial ligada a grandes nombres de la literatura mexicana

El peso de Ediciones Era no se explica únicamente por sus años de existencia. A lo largo de su trayectoria publicó a algunos de los autores más reconocidos de las letras mexicanas.

Entre ellos se encuentran José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Nellie Campobello, José Revueltas y Carlos Fuentes, nombres que forman parte de distintas generaciones de lectores en México.

Para muchos escritores y lectores, el sello también representó una puerta de entrada a obras que terminaron convirtiéndose en referentes de la literatura nacional.

La noticia fue recibida con especial tristeza en el ámbito cultural. El escritor y promotor cultural Julián Helbert calificó el cierre como una de las noticias más dolorosas para la historia editorial de México y reconoció los esfuerzos realizados durante los últimos años para mantener vivo el proyecto.

La escritora Alma Delia Murillo también lamentó la desaparición de la editorial y destacó su papel formativo para varias generaciones de lectores.

“Aquí leí a Pacheco”: las reacciones que dejó el anuncio

Las redes sociales se convirtieron rápidamente en un espacio para recordar la importancia de Ediciones Era.

La poeta y cronista Olivia Oropeza escribió que la editorial forma parte de la historia de México y recordó que fue precisamente en sus libros donde leyó a José Emilio Pacheco, José Revueltas, Nellie Campobello y Coral Bracho.

El mensaje resume una de las dimensiones más importantes de la noticia: para numerosos lectores, el cierre no significa solamente la desaparición de una empresa, sino el final de un sello asociado con recuerdos personales, descubrimientos literarios y distintas etapas de su formación.

También hubo mensajes de agradecimiento hacia los editores y trabajadores que intentaron mantener el proyecto durante los años más complicados.

La pandemia cambió el mercado y golpeó las ventas

La situación económica de Ediciones Era comenzó a deteriorarse con mayor fuerza después de la pandemia de Covid-19.

La editorial explicó que la red de librerías que existía antes de la emergencia sanitaria y que ayudaba a garantizar su subsistencia prácticamente desapareció, provocando un desplome considerable en sus ingresos.

De acuerdo con la empresa, las ventas llegaron a representar apenas 25 por ciento de lo que eran antes de la pandemia.

Durante los últimos seis años se realizaron distintos esfuerzos para mantener la operación, incluso mientras se enfrentaban deudas acumuladas durante ese periodo. Sin embargo, los ingresos no fueron suficientes para revertir la situación.

La editorial señaló que finalmente tomó la decisión de detener sus actividades para evitar que las obligaciones financieras se convirtieran en deudas imposibles de pagar.

Hasta la casa de Era tuvo que ser vendida

Una de las medidas adoptadas para enfrentar la crisis fue la venta de la casa de Ediciones Era ubicada en la colonia Roma, en Ciudad de México.

Según explicó la propia editorial, los recursos obtenidos permitieron realizar algunos pagos y preparar el cierre de operaciones de una manera que evitara mayores problemas financieros.

El anuncio deja ver hasta qué punto la crisis afectó al sello. No se trató solamente de una reducción temporal en las ventas, sino de un proceso de varios años en el que la editorial buscó distintas alternativas para sobrevivir.

“Estos últimos seis años hemos peleado de mil maneras para mantener la editorial viva”, explicó la casa editorial al comunicar su decisión.

Menos libros y menos visitas a librerías: el contexto detrás del cierre

El caso de Ediciones Era ocurre en un momento complicado para la industria editorial mexicana.

De acuerdo con los indicadores de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), durante 2024 se produjeron 20 mil 54 títulos en México, una cifra 15 por ciento menor a la registrada el año anterior.

A esto se suma una disminución en algunos indicadores relacionados con los hábitos de lectura y la asistencia a librerías.

Datos del INEGI citados en el contexto del cierre muestran que el porcentaje de población alfabeta mayor de 18 años que declaró leer pasó de 84.2 por ciento en 2015 a 69.6 por ciento en 2024.

La asistencia a librerías también registró una caída. En 2015, 21.1 por ciento de la población alfabeta acudía a estos establecimientos, mientras que en 2024 la proporción bajó a 13.8 por ciento.

El panorama ayuda a entender por qué la desaparición de una editorial histórica no puede analizarse únicamente como un problema empresarial.

Para Ediciones Era, la transformación del mercado del libro terminó haciendo inviable una operación que durante más de seis décadas había encontrado su espacio entre librerías, lectores, autores y distribuidores.

El cierre deja pendiente una pregunta más amplia para el sector cultural mexicano: qué condiciones necesita la industria editorial para mantener vivos los proyectos que durante generaciones han construido parte de la memoria literaria del país.