Siria

Columnistas

Van más o menos ocho años desde que se desató la guerra en Siria. Pareciera muy lejos y quizás aquí en México poca gente conozca en dónde están y quienes son los sirios; sin embargo, la bendita tecnología puede acercar a cualquiera y tener noticia de lo que ocurre en este país del Oriente Próximo. Resulta ser que allá por los años 2010-2013 hubo una insurgencia en alrededor de dieciocho países del mundo árabe entre los continentes africano y asiático, entre ellos, los más sonados de este lado del mundo, fueron quizás el de Egipto, Libia, Arabia Saudita. A este movimiento se le conoció como la Primavera Árabe.

            Estos movimientos sociales surgieron para derrocar a regímenes que llevaban décadas en el poder, algunos de ellos habían sido hasta hereditarios, a pesar de que en algunos de estos países existía una democracia concebida a la manera árabe. Fueron quizás los primeros movimientos sociales que ocurrieron en este siglo y poco a poco fueron contagiando a naciones hermanas para terminar con años de abusos por parte de sus gobiernos. Uno de estos países fue Siria en el que la manera en la que comenzó la guerra resulta bastante curiosa. Dos niños en una escuela tomaron una pintura de aerosol y escribieron en uno de los muros ‘al-Asad eres el siguiente’, en clara referencia a su gobernante con motivo de lo que estaba sucediendo en los demás pueblos.

La respuesta fue una total represión. El gobierno de Bashar al-Asad hizo pesquisas contra los niños a los cuales arrestaron y torturaron para hacer escarmiento en el resto de la población y de este modo minar cualquier intención de protesta. Sin embargo, el resultado fue totalmente contrario. El pueblo sirio comenzó a realizar protestas pacíficas para exigir la devolución de los niños, a lo que gobierno respondió con puño de hierro, es decir, con balas para mitigar a las masas. El resultado fue que la ira de los sirios fue creciendo hasta que el movimiento social no fue solamente en su capital, Damasco, sino que se extendió por todo el territorio sirio.

Hasta este punto, Siria no conocía la guerra, sino la simple represión de su gobierno. Para que se gestaran los movimientos bélicos, aparecieron actores externos que incentivaron el apoyo al régimen o su total desaparición, según las intenciones de cada quién. Comprender esto implica comenzar por echar un vistazo a la geografía de esta parte del Oriente Próximo, pues Siria es vecino al norte con Turquía, al poniente con Líbano, al sur con Jordania e Israel, y al oriente con Irak; es decir, se encuentra en una zona que siempre ha sido conflictiva desde épocas medievales, pues Damasco, por ejemplo, fue por mucho tiempo la capital musulmana y uno de los principales bastiones durante las Cruzadas. Además por estos territorios han desfilado el poder de imperios como el Romano, el Persa, el Otomano, y los Musulmanes, y algunos más modernos como los ingleses y los franceses, quienes los responsables de la división política del Oriente Próximo, cuyos trazos ocurrieron terminada la Primera Guerra Mundial.

Todavía, por los años en los que se gestó la Segunda, estos lares del mundo se vieron involucrados en conflictos bélicos, pues los alemanes tenían planes para el petróleo que sabía que existía por ahí, además de querer controlar el Canal de Suez, que atraviesa Egipto y une al Mar Mediterráneo con el Mar Rojo, lo que facilita el transporte entre Europa y el Lejano Oriente sin tener que rodear el continente Africano. Lo que nos conecta al presente con motivos de lo que está ocurriendo recientemente en Siria. Actualmente en el conflicto influyen países vecinos (Israel, Irak y Turquía) y otros no tan vecinos (Rusia y Estados Unidos), además de diversos grupos locales entre ellos los Kurdos, quienes tienen un bastión al norte en la frontera con Turquía, y el Estado Islámico, que son conocidos en el mundo como un movimiento musulmán extremista.

Rusia y Turquía apoyan al régimen de Bashar al-Assad, pues es con su gobierno con el que mantienen múltiples acuerdos, entre ellos el que los rusos tengan un puerto, quizás el único, a orillas del Mediterráneo. Para Turquía, ha representado una manera de mantener a raya al Estado Islámico, pues los consideran como terroristas, además de retener a los Kurdos detrás de su frontera; hay que entender que Turquía lleva varios años con una intentona por unirse a la Unión Europea y deslindarse del Oriente Próximo, de esta manera, tendrían beneficios con los países de Europa para hacer negocios que actualmente no tienen, y ello los ha obligado a ser discriminativos con ciertos pueblos y tribus con los que conviven.

Israel, aliado de Estados Unidos desde que éste ha colaborado para mantener un régimen heredero de los judíos y mitigar la presencia musulmana de los palestinos, está en contra del régimen, al igual que lo estaban los gringos, aunque ello no implicara que apoyaran a grupos que busquen derrocar a Bashar al-Assad de la manera en que lo pretenden aquellos que iniciaron la revolución. Los gringos por otro lado, han dado un manotazo a la mesa con las decisiones que ha tomado recientemente la bestia naranja. Quitar el apoyo militar que estaban otorgando a los kurdos casi desde que comenzó la guerra y que estuvo a punto de detonar una batalla entre gringos y turcos.

Inmediatamente que salen ellos, Turquía comienza una invasión a Siria con intenciones de desaparecer a los kurdos con quienes han coexistido en esta zona conflictiva desde hace siglos. El discurso del presidente naranja para quitar el apoyo bélico fue de acusar una guerra entre tribus, la cual les costaba dinero a los gringos y en la que no veía ningún beneficio ni era un riesgo para su seguridad nacional, además de acusar a los kurdos de no haber apoyado a los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, lo que sonó más a pretexto y justificación luego de que fue sumamente criticado no sólo por el partido Demócrata, sino por los Republicanos al contradecirlo en el tema de que abandonar Siria sí era tema de seguridad nacional para los Estados Unidos.

Esto además llegó en tiempos en los que el dichosos ‘Impeachment’ se va complicando en su contra y cada vez adquiere más evidencias y actores que lo implican en su relación con el gobierno ucraniano para desprestigiar a su posible rival en las elecciones del año entrante. No es que haya perdido el apoyo partidario, pero sí de alguna manera ha sido un golpe inesperado, pues este acto quizás mueva la balanza a la hora de tomar una decisión en un posible juicio político. Entre tanto, miles de personas han sido desplazadas de su lugar de origen por motivos de la invasión turca en el Norte de Siria y la guerra de guerrillas que parece no tener fin, ni aún con el fin del gobierno de Bashar al-Assad. Una tragedia que no debería pasar desapercibida en la historia de la humanidad.

El diáfano.

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