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Jue, Ago

Por: Cortesía

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¿Para qué sirven las amígdalas y qué pasa si me las extraen?

¿Alguna vez te has enfrentado a las temidas y molestas anginas? Sí, esa dolencia en la garganta responsable de millones de consultas médicas, bueno pues éstas aparecen cuando se inflaman las amígdalas.

Las amígdalas son ganglios linfáticos que se encuentran en la parte posterior de la boca y en la parte de arriba de la garganta, que integran el sistema linfático.

Estas ayudan a eliminar las bacterias y otros microrganismos para prevenir posibles infecciones en el cuerpo; sin embargo, cuando se infectan podría causar amigdalitis, que no es más que la inflamación de las amígdalas.

Aunque la enfermedad podría durar un par de días generando dolor de garganta, fiebre, dolor de oído, enrojecimiento e inflamación de las amígdalas, el problema a veces puede persistir, por lo que será necesario extraerlas.

¿Qué pasa si me quitan las amígdalas?

Como lo mencionamos anteriormente la extirpación de las amígdalas sólo es aconsejable cuando los episodios de amigdalitis son cada vez más frecuentes, es decir, cuando se presentan de cinco a siete veces por año.

Y es que en ocasiones pueden ser tan grandes que dificultan de forma importante la respiración o la deglución, también se pueden obstruir las fosas nasales y dificulta la ventilación de los oídos.

Su extracción es un procedimiento bastante seguro, con muy pocas probabilidades de que se presenten complicaciones en los pacientes. Debido a que su extracción se realiza mediante cirugía ambulatoria, la persona logra recuperarse en pocos días.

No obstante, un estudio colaborativo iniciado por el programa Copenhagen Evolutionary Medicine analizó los efectos a largo plazo que podría generar la extirpación de las amígdalas.

Según la investigación, al actuar como primera línea de defensa, si se extirpa en niños podría aumentar el riesgo de padecer enfermedades respiratorias, alérgicas e infecciones.

Entre algunas de las enfermedades que podrían padecer a largo plazo se encuentran el asma, neumonía y trastorno pulmonar obstructivo crónico (EPOC).

 

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