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Cómo hacer un limpiador casero para eliminar el moho de tu casa

El moho en casa puede comenzar con una pequeña mancha en una pared, una junta del baño o alrededor de una ventana, pero si existe humedad constante, puede extenderse con rapidez. Además de afectar el aspecto de la vivienda, su presencia puede provocar reacciones alérgicas y agravar problemas respiratorios en algunas personas.

La buena noticia es que no siempre hace falta gastar en productos especializados. Una mezcla sencilla de detergente líquido para ropa y agua tibia puede utilizarse para limpiar superficies duras afectadas por moho, siempre que también se atienda la humedad que provocó su aparición.

El limpiador casero para eliminar moho y evitar que vuelva

La receta difundida por el Departamento de Ecología del Estado de Washington utiliza únicamente dos ingredientes: detergente líquido para ropa y agua tibia. La preparación está pensada para superficies duras y forma parte de recomendaciones de limpieza para reducir la exposición a sustancias tóxicas.

Solo necesitas dos ingredientes

Para preparar la solución se requiere:

  • 1 cucharada de detergente líquido para ropa.
  • 1½ tazas de agua tibia.

La preparación es sencilla. Coloca ambos ingredientes en una botella con atomizador y mézclalos. Después, rocía la solución sobre la superficie afectada y frota hasta retirar el moho.

Una vez terminada la limpieza, deja que el área se seque completamente.

El detalle que puede hacer que el moho regrese

Limpiar la mancha no resuelve por sí solo el problema. Las esporas de moho están presentes de manera habitual en el ambiente y necesitan humedad para desarrollarse.

Por eso, una gotera, una fuga de tubería, la condensación de un baño o una habitación con poca ventilación pueden hacer que las manchas reaparezcan después de haberlas limpiado.

La recomendación es resolver primero la fuente de humedad y mantener las superficies secas.

Baño, ventanas y fugas: los puntos que conviene revisar

Los azulejos y juntas del baño son algunos de los sitios donde más fácilmente aparece moho, especialmente cuando el vapor queda atrapado durante largos periodos.

También conviene revisar los alrededores de ventanas, fregaderos, llaves de agua, paredes expuestas a filtraciones y cualquier zona donde haya ocurrido una inundación.

Si existe una fuga en el techo, una tubería o una pared, atenderla resulta tan importante como retirar la mancha visible.

Por qué la humedad es el principal enemigo

Mantener una buena ventilación puede ayudar a reducir las condiciones que favorecen el crecimiento del moho. Abrir puertas y ventanas cuando sea posible permite renovar el aire, mientras que los extractores del baño y la cocina ayudan a expulsar humedad hacia el exterior.

La recomendación de la EPA es mantener la humedad relativa interior por debajo de 60%, con un nivel ideal de entre 30% y 50%.

También es importante actuar rápido cuando una superficie se moja. Las áreas húmedas deben secarse en un periodo de 24 a 48 horas para reducir las posibilidades de que el moho se establezca.

El moho muerto tampoco debe quedarse en la superficie

Hay un punto que puede pasar desapercibido: eliminar el crecimiento visible no significa que los restos hayan dejado de representar un problema.

La EPA señala que el moho muerto puede seguir siendo alergénico. Por eso, no basta con rociar una sustancia sobre la mancha y dejarla ahí; es necesario retirar físicamente el material de la superficie.

Al realizar la limpieza conviene utilizar protección adecuada, especialmente si existe una cantidad considerable de moho.

Qué no debes mezclar durante la limpieza

Nunca combines cloro con amoníaco ni con otros productos de limpieza. Estas mezclas pueden generar gases tóxicos y representar un riesgo para quienes se encuentren dentro de la vivienda.

En una limpieza doméstica, utilizar una sola solución y seguir sus indicaciones es una medida básica para evitar accidentes.

El moho también puede afectar la salud

Las esporas pueden encontrarse tanto en interiores como en exteriores y no desaparecen por completo del ambiente. El problema surge cuando encuentran las condiciones necesarias para crecer.

El contacto o la inhalación de moho puede provocar estornudos, congestión nasal, ojos rojos y reacciones en la piel en personas sensibles. En quienes tienen asma, la exposición puede desencadenar una crisis.

Las personas con sistemas inmunológicos debilitados también pueden presentar un mayor riesgo de infecciones relacionadas con algunos tipos de hongos.

Por eso, cuando el problema es extenso o vuelve a aparecer pese a las labores de limpieza y reparación, no conviene limitarse a cubrir las manchas. La humedad que está detrás del moho es el problema que debe solucionarse.

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