El consumo de vapeadores y cigarro convencional está cambiando entre los jóvenes mexicanos y, lejos de representar una alternativa más segura, especialistas advierten que la combinación de ambos productos puede incrementar el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Aunque el tabaquismo tradicional ha disminuido ligeramente entre adolescentes, médicos de la UNAM y del Instituto Nacional de Cancerología (Incan) alertan que esa reducción está siendo reemplazada por una nueva forma de adicción impulsada por cigarrillos electrónicos y bolsas de nicotina.
Los riesgos de combinar vapeador con cigarro son mayores de lo que parece
La principal preocupación de los especialistas es el llamado consumo dual, es decir, utilizar tanto cigarrillos electrónicos como tabaco convencional. De acuerdo con el oncólogo Sergio Menchaca, esta combinación no reduce el daño; por el contrario, puede aumentar los efectos negativos sobre el organismo.
Entre las principales consecuencias destacan problemas cardiovasculares, afectaciones respiratorias y un mayor riesgo de desarrollar dependencia a la nicotina desde edades tempranas.
Además, muchos jóvenes no sustituyen un producto por otro, sino que utilizan ambos durante el mismo día, lo que incrementa la exposición a sustancias potencialmente tóxicas.
El vapeador no produce solo vapor de agua
Uno de los mitos más difundidos en redes sociales es que los vapeadores únicamente generan vapor inocuo. Sin embargo, especialistas explican que lo que realmente inhalan los usuarios son aerosoles con distintas sustancias químicas.
Entre ellas se encuentran propilenglicol, etilenglicol, glicerina, alcohol y diversos saborizantes. La composición puede variar considerablemente, especialmente cuando se trata de productos que ingresan al país mediante contrabando y cuya fabricación no está regulada.
Esa incertidumbre representa un problema adicional porque los consumidores desconocen exactamente qué sustancias están inhalando.
Las bolsas de nicotina, el nuevo producto que preocupa
Mientras los vapeadores siguen ganando popularidad, otro producto comienza a expandirse entre los adolescentes: las bolsas de nicotina.
Se trata de pequeños sobres que se colocan entre la encía y el labio para liberar nicotina directamente al torrente sanguíneo. Su presentación discreta, los sabores disponibles y su bajo costo han favorecido su popularidad.
El problema, explican los especialistas, es que no existe suficiente evidencia sobre todos sus efectos a largo plazo, además de que la concentración de nicotina puede variar ampliamente entre un producto y otro.
En algunos casos, estas bolsas contienen cantidades considerablemente superiores a las presentes en un cigarro convencional, aumentando el riesgo de desarrollar dependencia.
Un antecedente que sigue siendo una advertencia
Los médicos recordaron el brote de EVALI, una lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos que provocó cientos de hospitalizaciones en Estados Unidos hace algunos años.
Actualmente continúan observando pacientes jóvenes con crisis asmáticas, bronquitis agudas y otros problemas respiratorios relacionados con el uso frecuente de vapeadores.
Aunque la investigación científica sigue avanzando, los especialistas consideran que la evidencia disponible ya demuestra que estos dispositivos no son inocuos.
Los expertos desmontan uno de los mitos más repetidos
Otra idea ampliamente difundida sostiene que los vapeadores ayudan a dejar de fumar. Sin embargo, los especialistas aseguran que no existe evidencia suficiente para recomendarlos como tratamiento.
Explican que los métodos con respaldo científico para abandonar el tabaco incluyen terapias de reemplazo de nicotina supervisadas por profesionales de la salud, además de medicamentos específicos cuando el médico lo considera necesario.
También advierten que las bolsas de nicotina de venta libre no sustituyen un tratamiento médico, ya que la cantidad de nicotina no está controlada de la misma manera que en las terapias autorizadas.
El aumento del consumo entre adolescentes enciende las alertas
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es que la industria ha logrado hacer estos productos más atractivos mediante sabores, diseños llamativos y estrategias de comercialización dirigidas indirectamente a los jóvenes.
En ese contexto, la disminución del cigarro tradicional podría estar ocultando un cambio de hábito más que una reducción real de la adicción a la nicotina.
Los expertos hacen un llamado a padres de familia y adultos para informarse, conversar con los adolescentes sobre los riesgos y evitar normalizar el uso de estos dispositivos. También recuerdan que quienes crecen en hogares donde se fuma tienen una mayor probabilidad de desarrollar el mismo hábito, por lo que la mejor medida preventiva sigue siendo no consumir productos de tabaco ni de nicotina.
Foto: Cortesía












