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Internacional

Virus salió de un laboratorio militar de EU': China fomenta teorías conspirativas sobre COVID-19

Los medios estatales chinos han expresado dudas en torno a la vacuna de Pfizer contra el COVID-19 y si podría ser letal para las personas muy mayores. Una portavoz del Gobierno de China sugiere que el coronavirus podría haber salido de un laboratorio militar estadounidense.

Mientras el gobernante Partido Comunista chino afronta crecientes preguntas sobre las vacunas de China y nuevas críticas por su gestión inicial de la pandemia, las autoridades responden alimentando teorías minoritarias que según algunos expertos podrían resultar dañinas.

Los medios y funcionarios estatales siembran dudas sobre las vacunas occidentales y el origen del coronavirus en un aparente intento de desviar los ataques. Los dos temas despiertan interés ahora debido al despliegue global de vacunas y a la reciente llegada de un equipo de la OMS a Wuhan, China, para investigar los orígenes del virus.

Aunque las teorías minoritarias puedan sonar extrañas en el extranjero, los esfuerzos van dirigidos a un público más receptivo en China. La etiqueta “American's Ft. Detrick” en medios sociales, iniciada por la Liga Comunista Juvenil, se vio al menos mil 400 millones de veces la semana pasada, después de que un portavoz del Ministerio de Exteriores pidiera una investigación de la OMS sobre el laboratorio de armas biológicas en Maryland.

“Su objetivo es desviar la culpa de la mala gestión del Gobierno chino en los primeros días de la pandemia a una conspiración de Estados Unidos”, indicó Fang Shimin, escritor ahora afincado en Estados Unidos y conocido por exponer titulaciones falsas y otros fraudes en el ámbito científico en China. “La estrategia es bastante exitosa por el sentimiento antiestadounidense generalizado en China”.

Yuan Zeng, experta en medios chinos en la Universidad de Leeds, en Reino Unido, dijo que las historias del gobierno se difunden tanto que incluso amigos chinos con buena formación le han preguntado si pueden ser ciertas.

Avivar las dudas y difundir teorías conspirativas puede aumentar los riesgos de salud pública al tiempo que los gobiernos intentan despejar los recelos en torno a las vacunas, señaló. “Eso es muy, muy peligroso”, añadió.

Los medios estatales chinos han pedido ahora una investigación sobre la muerte de 23 ancianos en Noruega después de recibir la vacuna de Pfizer. Un presentador de CGTN, el canal en inglés de la televisora estatal CCTV, y el diario Global Times han acusado a los medios occidentales de ignorar las noticias.

Expertos en salud señalan que es posible que se produzcan muertes no relacionadas con la vacuna durante las campañas masivas de inmunización, y un comité de la OMS determinó que la vacuna no contribuyó a las muertes en Noruega.

Esa cobertura de los medios estatales se produjo tras un reporte de investigadores en Brasil que concluyó que la efectividad de una vacuna china era menor a lo anunciado. Los investigadores habían dicho en un principio que el fármaco de Sinovac tenía una efectividad del 78 por ciento, pero los científicos lo rebajaron después a 50.4 por ciento tras incluir a los casos con síntomas leves.

Después de que se publicara la noticia en Brasil, investigadores del Australian Strategic Policy Institute, un grupo de estudios con apoyo del gobierno, reportaron un aumento en la desinformación sobre vacunas en los medios chinos.

Docenas de artículos en sitios como blogs populares de ciencia y salud han estudiado a fondo las preguntas sobre la efectividad de la vacuna de Pfizer, lo que provocó una columna de opinión este mes en el British Medical Journal que planteaba dudas sobre los datos de sus ensayos clínicos.

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“Es muy bochornoso” para el gobierno, indicó Fang en un email. Como resultado, China intenta sembrar dudas sobre la vacuna de Pfizer para limpiar su imagen y promocionar sus vacunas, dijo.

Altos cargos del Gobierno chino han expresado sin miramientos sus preocupaciones sobre las vacunas mRNA desarrolladas por farmacéuticas occidentales, y que utilizan una tecnología más nueva que la estrategia tradicional empleada por las vacunas chinas actuales.

El director de los Centros chinos de Control de Enfermedades, Gao Fu, dijo que no podía descartar los efectos secundarios negativos de las vacunas mRNA. Señalando que es la primera vez que se administran a personas sanas, indicó, “hay preocupaciones de seguridad”.

La llegada de la misión de la OMS ha reavivado las persistentes críticas de que China permitió que el virus se expandiera de forma global al reaccionar demasiado despacio al principio, e incluso reprendió a doctores que intentaron advertir a la población. Los investigadores visitantes comenzarán esta semana su labor de campo tras cumplir con sus 14 días de cuarentena.

El Partido Comunista ve la pesquisa de la OMS como un riesgo político porque centra la atención en la respuesta china, dijo Jacob Wallis, analista senior del Instituto Australiano de Política Estratégica.

El partido quiere “distraer a la audiencia nacional e internacional distorsionando de forma preventiva el mensaje sobre dónde recae la responsabilidad por la aparición del COVID-19”, dijo Wallis.

La portavoz del Ministerio de Exteriores Hua Chunying puso la conversación en marcha la semana pasada pidiendo la investigación de la OMS sobre el laboratorio militar estadounidense. El lugar había sido mencionado antes por CGTN y otros medios controlados por el estado.

“Si Estados Unidos respeta la verdad, entonces, por favor, abran Ft. Detrick y hagan pública más información sobre los 200 o más laboratorios biológicos fuera de Estados Unidos, y por favor permitan que el grupo de expertos de la OMS vaya a Estados Unidos a investigar los orígenes”.

Sus comentarios, difundidos por los medios estatales, se convirtieron en uno de los temas más populares en la plataforma Sina Weibo.

China no es el único gobierno que señala a otros. El expresidente de Estados Unidos Donald Trump dijo el año pasado en un intento de desviar la responsabilidad por su gestión de la pandemia que había visto pruebas de que el virus procedía de un laboratorio en Wuhan. Aunque esa teoría no ha sido descartada de forma definitiva, muchos expertos creen que es improbable.