El director ejecutivo de Moderna, Stephane Bancel, dijo este jueves que la vacuna contra el COVID-19, si bien brinda ayuda, no es una 'pócima mágica' y que se requieren seguir tomando medidas sanitarias al respecto.
La vacuna "no es una solución milagrosa" y la gente necesita seguir los cuidados, como usar cubrebocas, señaló.
En otro tenor, Bancel dijo que incluso una inversión modesta en dosis contra los virus más amenazadores podría ayudar a empresas como la suya a crear inyecciones mucho más rápido durante la próxima epidemia emergente.
Moderna llevó su vacuna contra el COVID-19 al borde de la autorización regulatoria en aproximadamente 300 días. Pero si las autoridades de salud hubieran invertido en pruebas tempranas de vacunas contra 10 o 20 de los virus emergentes más amenazadores, Moderna podría reducir varios meses esos plazos en la próxima epidemia, aseveró.
Durante el panel, Bancel destacó que el ensayo de la vacuna de Moderna estaba en camino de obtener los resultados finales en una semana más o menos.
“Lo que me entusiasma más es el hecho de que 11 personas con enfermedades graves estaban tomando placebo”, afirmó.
Eso sugiere que la vacuna no solo evitará casi todos los casos, sino que las pocas infecciones restantes serán leves.
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