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Internacional

Trump sorprende en el Estado de la Unión y presume un “nuevo orden mundial”

“Estamos ganando muchísimo”, lanzó Donald Trump durante su más reciente discurso del Estado de la Unión, en una intervención que se extendió por 108 minutos y que rompió su propio récord.

Con un tono más medido que en otras ocasiones, pero sin dejar de lado los golpes políticos, el mandatario aseguró que su administración ha detonado un auge económico histórico y que incluso ha impuesto “un nuevo orden mundial” en el escenario internacional.

El presidente buscó convencer a los estadounidenses de que la economía es más sólida de lo que reflejan las encuestas. Según su narrativa, el país no solo se ha recuperado, sino que está superando expectativas a nivel global. En medio de aplausos republicanos y gestos serios del bloque demócrata, Trump insistió en que su modelo debe continuar tras las elecciones de noviembre.

Hubo momentos diseñados claramente para la televisión. Invitó al equipo masculino de hockey ganador del oro olímpico y anunció reconocimientos como la Medalla Presidencial de la Libertad para el portero Connor Hellebuyck. También entregó el Corazón Púrpura a un miembro de la Guardia Nacional herido en servicio, generando una de las ovaciones más emotivas de la noche.

Aranceles, Corte Suprema y choques con demócratas

Uno de los puntos más tensos del discurso giró en torno a los aranceles. Tras el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló parte de estas medidas, Trump calificó la decisión como “desafortunada” y prometió utilizar herramientas legales alternativas para mantener los impuestos a las importaciones. “La acción del Congreso no será necesaria”, aseguró.

El mandatario reiteró que, en su visión, los aranceles fortalecen la economía nacional y protegen empleos. Sin embargo, críticos argumentan que los costos terminan impactando a consumidores y empresas estadounidenses. La tensión se hizo evidente cuando legisladores demócratas lo interrumpieron con gritos y protestas, en especial al abordar temas de corrupción e inmigración.

Trump también defendió políticas migratorias más estrictas y pidió proteger a “los ciudadanos estadounidenses, no a los extranjeros ilegales”. El ambiente en el recinto se polarizó aún más cuando señaló directamente al bloque opositor, acusándolo de ser responsable del aumento en el costo de vida y de la atención médica.

Economía, elecciones y mensaje al mundo

Aunque el presidente insistió en que Estados Unidos vive un momento de fortaleza económica, el costo de vida sigue siendo una preocupación central para millones de familias. Trump culpó a su antecesor, Joe Biden, por la inflación y los altos precios, señalando que las políticas demócratas detonaron el problema.

En el plano internacional, lanzó una advertencia directa a Irán y reiteró que no permitirá que obtenga armas nucleares. Aseguró que su prioridad es la diplomacia, pero dejó claro que no dudará en actuar si considera que hay amenazas contra el país.

De cara a las elecciones de noviembre, el discurso funcionó como un mensaje de campaña: continuidad, firmeza y confrontación directa con sus adversarios. Con un tono optimista y nacionalista, Trump intentó proyectar liderazgo fuerte tanto en la economía como en política exterior, apostando a que ese mensaje conecte con un electorado dividido y cada vez más exigente.