El terremoto en Colombia mantiene a equipos de rescate trabajando contrarreloj en Pereira, una de las ciudades más afectadas por el movimiento de magnitud 7.4. Mientras los socorristas revisan montañas de escombros en busca de señales de vida, decenas de familias han tenido que pasar la noche al aire libre.
En distintos puntos de la ciudad, el silencio se ha convertido en una herramienta de rescate. Cuando los equipos detienen la maquinaria y piden a voluntarios y habitantes guardar silencio, todos esperan escuchar algún sonido que indique que todavía hay personas con vida bajo las estructuras colapsadas.
El terremoto en Colombia mantiene a Pereira en alerta
Las labores de búsqueda continúan principalmente en el centro de Pereira, donde los rescatistas revisan edificios dañados y zonas convertidas en montañas de concreto, metal y otros materiales.
La escena se repite varias veces durante el día. La maquinaria se detiene, los rescatistas guardan silencio y los equipos especializados intentan detectar cualquier señal de vida entre los restos de las construcciones.
La tensión aumentó después de que una mujer de 32 años fuera localizada con vida tras permanecer más de 30 horas atrapada bajo los escombros de un hotel. Su rescate provocó aplausos y gritos de alivio entre las personas que seguían las labores desde las calles.
La mujer fue trasladada en ambulancia para recibir atención médica.
Familias pasan la noche en parques de Pereira
Mientras continúa la búsqueda, habitantes de las zonas afectadas han tenido que abandonar sus viviendas por temor a nuevos derrumbes o debido a los daños provocados por el sismo.
Algunas familias duermen en parques y espacios abiertos, en medio de una ciudad donde el suministro eléctrico presenta interrupciones y algunos semáforos dejaron de funcionar.
También persisten los trabajos para retirar escombros de las calles, aunque en determinados sectores las condiciones de los edificios hacen que las labores sean especialmente delicadas.
Habitantes de Pereira reconocieron la llegada de maquinaria pesada y equipos de emergencia, pero otros afectados reclamaron que la ayuda oficial todavía no había llegado a todos los sectores.
De acuerdo con el reporte citado por el medio de origen, el número de personas fallecidas por el terremoto había aumentado a 190.
Una tragedia que también golpea a las zonas más vulnerables
Los daños se concentraron con especial fuerza en algunos barrios pobres del centro de Pereira, donde existen construcciones con mayores vulnerabilidades estructurales.
Entre las personas afectadas se encuentra Carolina Rojas, quien logró salir de un inmueble antes de que colapsara y posteriormente pasó la noche en un parque junto con sus hijos.
Su testimonio refleja la incertidumbre que enfrentan cientos de habitantes que no saben cuándo podrán regresar a sus hogares o si sus viviendas todavía son habitables.
En otro punto de la zona afectada, una mujer que intentaba recuperar materiales entre los restos de una construcción fue advertida por una policía sobre el riesgo de permanecer cerca de edificios dañados.
El peligro no terminó con el movimiento telúrico. Las estructuras inestables, los escombros y las posibles réplicas mantienen bajo presión a los equipos de emergencia.
El gobierno anuncia apoyos mientras crece la presión
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, recorrió Pereira y anunció medidas para las familias afectadas, entre ellas una suspensión temporal del pago de servicios públicos y apoyo para alojamiento.
El gobierno también analiza medidas económicas para disponer de recursos adicionales y reforzar la atención derivada de la emergencia.
La respuesta oficial representa además una primera prueba para la nueva administración, que asumió recientemente el poder. La velocidad con la que se atienda a las comunidades afectadas podría tener consecuencias políticas y sociales en los próximos meses.
Por otro lado, el terremoto también comenzó a generar repercusiones económicas. Las interrupciones en carreteras y operaciones relacionadas con el transporte del café amenazan con afectar una de las actividades clave para la economía colombiana.
El aeropuerto internacional de Cali retomó sus operaciones, mientras que terminales aéreas de Pereira, Buenaventura, Cartago y Manizales permanecían disponibles principalmente para vuelos humanitarios y gubernamentales.
Estados Unidos y otros países ofrecen ayuda
La emergencia provocó también una respuesta internacional. Estados Unidos anunció 15.5 millones de dólares en asistencia para Colombia, destinados a refugio de emergencia, alimentos, protección y evaluaciones relacionadas con el terremoto.
Otros gobiernos, entre ellos los de México, Brasil y Ecuador, también expresaron su disposición para apoyar a las comunidades afectadas.
Mientras tanto, la solidaridad se ha extendido entre los propios colombianos. En redes sociales y grupos de WhatsApp comenzaron a circular ofertas de ayuda de psicólogos, trabajadores sociales e ingenieros especializados en estructuras.
Entre ellos está Camila Villada, ingeniera civil que participa en inspecciones de edificios afectados en Manizales. Su propia familia tuvo que abandonar su vivienda debido a los daños.
Las labores de rescate continúan y, en Pereira, cada pausa de la maquinaria representa una nueva oportunidad para encontrar una señal de vida entre los escombros.
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