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Sáb, Sep

Por: Cortesía

Internacional

Niños, víctimas del conflicto en Gaza querían ser médicos o artistas

Apenas habían transcurrido unos minutos del estallido de los enfrentamientos entre Israel y Hamas cuando Baraa al-Gharabli, un niño de cinco años, murió en Jabaliya, Gaza.

Mustafa Obaid, de 16 años, murió en el mismo ataque, la noche del 10 de mayo.

Casi al mismo tiempo, cuatro primos —Yazan al-Masri, de dos años, Marwan al-Masri, de seis años, Rahaf al-Masri, de diez años, e Ibrahim al-Masri, de 11— fallecieron en Beit Hanoun, Gaza.

“Fue devastador”, dijo Mukhlis al-Masri, un primo de los jóvenes. “El dolor de nuestra familia es indescriptible”.

Muchos padres dijeron que sus hijos querían ser médicos, artistas, líderes.

“Aún no me lo creo”, dijo Saad Asaliya, un taxista de Jabaliya, que perdió a su hija de 10 años. “Trato de calmarme diciendo que era la voluntad de Dios que ella se fuera”.

Durante los 11 días de combates que se libraron este mes entre Israel y Hamas, al menos 67 menores de 18 años murieron en Gaza y dos en Israel, según los reportes iniciales.

Israel culpa a Hamas por el elevado número de civiles muertos en Gaza porque el grupo dispara cohetes y realiza operaciones militares desde zonas civiles. Los críticos de Israel citan el número de muertos como prueba de que los ataques de Israel fueron indiscriminados y desproporcionados. Los niños son los más vulnerables.

En Gaza, crecen en medio de una pobreza generalizada y un alto desempleo, y no pueden entrar o salir libremente del territorio debido al bloqueo impuesto por Israel y Egipto. También viven bajo la constante amenaza de guerra. Un joven promedio de 15 años ha experimentado al menos cuatro importantes ofensivas israelíes.

“Cuando pienso en los niños que murieron también pienso en los que sobreviven, los que fueron rescatados de entre los escombros y perdieron una extremidad, o los que irán a la escuela y se van a enterar de que su amigo ha desaparecido”, dijo Ola Abu Hasaballah, sicóloga infantil en Gaza.

Sueños rotos

Cuando las sirenas sonaron alrededor de las 3:00 a. m. del 12 de mayo en la aldea árabe de Dahmash, en el centro de Israel, Nadine Awad, de 16 años, y su padre corrieron afuera en busca de refugio, dijo su tío, Ismail Arafat. Pero un cohete disparado por los militantes en Gaza se estrelló contra el suelo junto a su casa y los mató a ambos.

Nadine era una de las mejores estudiantes, dijo su asesora académica, Sirin Slameh. Hablaba inglés bastante bien, aprendió a tocar el piano sola y participó en programas de convivencia entre judíos y árabes, dijo Slameh.

Yahya Khalifa, de 13 años, disfrutaba andar en bicicleta, había memorizado varios capítulos del Corán y esperaba algún día visitar la mezquita Al-Aqsa en Jerusalén.

“Era un niño inocente y dulce”, dijo su padre, Mazen Khalifa.

Las identidades de los niños fallecidos, sus fotografías y las circunstancias de sus muertes provienen de sus padres y otros familiares, maestros y escuelas en Gaza e Israel, organizaciones internacionales de derechos, funcionarios palestinos, redes sociales y organizaciones de noticias en Gaza e Israel. La mayoría de los detalles de sus casos han sido corroborados por varias fuentes.

Así como ellos, decenas de niños más perdieron sus sueños en medio de la ofensiva. Los sobrevivientes también sufren daños permanentes.

Expertos en salud mental y las organizaciones independientes que trabajan con niños en Gaza dicen que es común que sufran de trastorno de estrés postraumático, miedo crónico y ansiedad. Esos sentimientos pueden producir pesadillas debilitantes y comportamiento autodestructivo o agresivo.

“Gaza ya es una experiencia muy violenta y aterradora para los niños porque están bajo un régimen militar constante”, dijo Karl Schembri, portavoz del Consejo Noruego para los Refugiados, que dirige un programa de sicoterapia y educación para niños en Gaza. Once de los niños con los que trabaja murieron este mes, todos ellos en sus hogares.

 

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