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Muere Jason Arday, profesor de Cambridge, tras polémica por acusaciones de plagio

La muerte de Jason Arday, profesor de Sociología de la Educación de la Universidad de Cambridge, abrió un intenso debate en Reino Unido sobre el escrutinio público, el racismo y las políticas de diversidad en las instituciones académicas. El académico de 41 años había renunciado días antes a su cargo, mientras enfrentaba cuestionamientos sobre su trayectoria y acusaciones de plagio.

El primer ministro británico, Andy Burnham, pidió no precipitar juicios y llamó a reflexionar sobre las circunstancias que rodearon el caso. La policía informó que la muerte fue considerada inesperada, pero no sospechosa.


La muerte de Jason Arday reaviva el debate tras su salida de Cambridge

Arday fue encontrado muerto el viernes en un domicilio del sur de Londres. De acuerdo con la información difundida por la policía, los agentes acudieron al lugar después de recibir una llamada y encontraron a un hombre de 41 años sin vida.

Las autoridades señalaron que el fallecimiento estaba siendo tratado como inesperado, pero no sospechoso. La policía no identificó públicamente al hombre, en línea con sus protocolos, aunque posteriormente medios británicos informaron que se trataba de Arday.

Su fallecimiento ocurrió pocos días después de que abandonara su puesto en Cambridge, institución a la que había llegado en 2023 como el profesor negro más joven de la universidad.

Durante las semanas anteriores, su trayectoria había quedado bajo un fuerte escrutinio. Diversos medios publicaron acusaciones relacionadas con su tesis doctoral y también cuestionaron algunas afirmaciones realizadas por Arday sobre sus logros personales, deportivos y de recaudación de fondos.

Burnham pide reflexionar antes de emitir juicios

La noticia provocó reacciones entre políticos, académicos y organizaciones educativas. Andy Burnham calificó la muerte como “una tragedia en tantos niveles” y pidió evitar conclusiones apresuradas.

“No es un momento para precipitarse a juzgar”, afirmó el primer ministro británico al ser cuestionado por periodistas.

La declaración se produjo mientras aumentaba la discusión sobre la manera en que Arday fue sometido a escrutinio durante las últimas semanas de su vida. Para algunos sectores, las críticas fueron necesarias ante las dudas sobre sus credenciales; para otros, la exposición pública terminó convirtiéndose en una campaña de hostigamiento.

La familia del académico sostuvo que Arday había sido víctima de una “campaña de acoso” y de abusos sostenidos desde que asumió su puesto en Cambridge.

Las acusaciones que llevaron a investigar su trayectoria

Las dudas sobre las credenciales del profesor fueron planteadas públicamente el mes pasado por Nathan Cofnas, exinvestigador de filosofía en Cambridge conocido por sus críticas a los programas de diversidad, equidad e inclusión.

Posteriormente, medios británicos reportaron que más de un centenar de pasajes de la tesis doctoral de Arday, presentada en 2015, eran idénticos o casi idénticos a fragmentos de un trabajo académico anterior.

Arday negó haber cometido plagio, aunque reconoció que había errores relacionados con su trabajo doctoral.

Las controversias no se limitaron a su tesis. También fueron cuestionadas algunas afirmaciones sobre su trayectoria personal, entre ellas las relacionadas con actividades deportivas y campañas de recaudación de fondos.

Según los reportes citados en el caso, Arday había afirmado haber conseguido 5.5 millones de libras para obras benéficas mediante distintos retos deportivos, entre ellos correr 30 maratones en 35 días y recorrer 600 millas en seis días. Posteriormente, esas afirmaciones fueron revisadas.

Cambridge inicialmente respaldó a Arday y señaló que las acusaciones sobre su doctorado habían sido investigadas por la Universidad Liverpool John Moores, institución que otorgó el grado.

Sin embargo, posteriormente la universidad anunció una revisión después de recibir nueva información sobre sus credenciales y nombramientos honorarios.

La familia denuncia una campaña de acoso

Tras conocerse el fallecimiento, familiares y personas cercanas al académico cuestionaron la presión que enfrentó durante las últimas semanas.

La familia describió lo ocurrido como una campaña de desinformación y aseguró que la situación terminó siendo demasiado difícil para él. También recordó a Arday como padre, pareja, hermano, tío e hijo.

Uno de sus colegas, el profesor de Cambridge Simon Baron-Cohen, relató a la BBC que Arday le había expresado su preocupación por el nivel de escrutinio al que estaba siendo sometido.

El testimonio ha generado especial atención porque coloca en el centro de la discusión el efecto que puede tener una exposición pública intensa sobre una persona, aunque no existe en la información disponible una conclusión oficial que establezca que las acusaciones o la controversia causaron su muerte.

Cambridge también enfrenta cuestionamientos

La Universidad de Cambridge anunció una revisión de sus procesos para la contratación de personal directivo después de que aumentaran las dudas sobre la designación de Arday.

La vicecanciller Deborah Prentice expresó su tristeza por el fallecimiento y anteriormente había reconocido preocupaciones relacionadas con su nombramiento.

Decenas de académicos habían firmado una carta para solicitar una investigación independiente sobre la designación del profesor. El caso, por tanto, no terminó únicamente en las acusaciones sobre su producción académica: también abrió preguntas sobre cómo las universidades evalúan las credenciales de quienes ocupan puestos de gran relevancia.

El caso quedó atrapado en una discusión mucho más amplia

La controversia alrededor de Arday rápidamente se incorporó a una disputa mayor sobre las políticas de diversidad, equidad e inclusión en las universidades británicas.

Quienes defendieron al académico consideraron que el escrutinio adquirió tintes racistas y que su caso podía enviar un mensaje negativo a personas de grupos subrepresentados que aspiren a ocupar cargos públicos o académicos de alto perfil.

Daniel Kebede, secretario general del Sindicato Nacional de Educación, sostuvo que las críticas terminaron convirtiéndose en una campaña marcada por el racismo.

En el otro extremo, figuras políticas y académicas consideraron legítimo cuestionar la decisión de Cambridge de colocar a Arday en un puesto de tanta responsabilidad.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, afirmó que el académico fue víctima de una “humillación pública”, mientras que el exministro conservador James Cleverly sostuvo que las instituciones académicas tienen preguntas importantes que responder sobre su nombramiento.

La muerte de Arday deja así un debate abierto que va mucho más allá de una controversia sobre plagio. Cambridge deberá responder por sus procesos de selección, mientras Reino Unido discute hasta dónde debe llegar el escrutinio público de las figuras académicas y en qué momento una investigación legítima puede convertirse en una presión desproporcionada.