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Vie, Abr

La pandemia no afectó la oferta ni la producción de fentanilo y cocaína, sino todo lo contrario: DEA

Foto: Cortesía

Internacional

A pesar de que la pandemia implicó más restricciones y dificultades en el tránsito global, los cárteles mexicanos superaron estos obstáculos gracias al empleo de nuevas técnicas de procesamiento y a los cambios recientes en la dinámica de trasiego de drogas duras a los Estados Unidos, según el último informe de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

Según la DEA, las restricciones por COVID-19 no afectaron la oferta de fentanilo — la droga más mortífera en EEUU— ya que incluso se presentó un aumento de muertes por sobredosis: durante el periodo de 12 meses que concluyó en mayo del 2020, los EEUU registraron el mayor número de muertes por sobredosis en toda su historia, con 81,000 personas.

Esto representa 227 muertes diarias y un aumento del 19% frente al mismo periodo de 12 meses terminado en julio de 2019.

China, que hace unos años fue un actor importante en el tráfico por correo de fentanilo a Estados Unidos, ahora parece enfocarse en la venta de precursores químicos a México para la producción de estos opioides sintéticos, como lo resalta la agencia.

La reducción del transporte marítimo global y el cierre de la ciudad china de Wuhan —epicentro de la producción de fentanilo— contribuyeron a la reducción de dichas exportaciones durante la pandemia. Sin embargo, organizaciones transnacionales como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) —los dos principales traficantes de fentanilo hacia Estados Unidos—respondieron a esta escasez buscando otro tipo de precursores y redoblando su “ingenio y aptitudes” para producir el potente opioide, según el informe.

Lo anterior, según la DEA, se tradujo en un aumento de laboratorios clandestinos a lo largo y ancho del país.

Los grupos criminales en México también han incursionado en la elaboración de píldoras de fentanilo en grandes cantidades, con la intención de venderlas en regiones con alto consumo de opioides.

Treinta y ocho estados en Estados Unidos registraron muertes relacionadas con píldoras falsificadas mezcladas con fentanilo en enero de 2020, un salto considerable si se tienen en cuenta los 22 estados reportados en abril de 2018, según la DEA.

El número de tabletas de fentanilo decomisadas que contenían una dosis potencialmente letal pasó del 10 por ciento en 2017 al 26 por ciento en 2019.

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El fentanilo está considerado por las autoridades estadounidenses como un fuerte opioide sintético similar a la morfina, pero con un efecto hasta 100 veces más potente, adictivo y fulminante.

El fentanilo está considerado por las autoridades estadounidenses como un fuerte opioide sintético similar a la morfina, pero con un efecto hasta 100 veces más potente, adictivo y fulminante. De acuerdo con el National Institute on Drug Abuse, al igual que la heroína, la morfina y otros opioides, el fentanilo actúa uniéndose a receptores en distintas áreas del cerebro que controlan el dolor, las emociones, y da a los consumidores una sensación de bienestar y suprema euforia.

Cocaína

Aunque las restricciones en el tránsito vehicular entre diferentes países y el transporte marítimo global tuvieron un impacto en las redes de tráfico de cocaína a comienzos de la pandemia, su oferta y precio no se vieron alterados en Estados Unidos.

Lo anterior, es un indicador claro del incesante flujo de cocaína proveniente de Sudamérica y que la “cadena de suministro se mantiene intacta”, aseguró la DEA.

Los cultivos de hoja de coca y la producción de cocaína en Sudamérica se han mantenido en niveles casi sin precedentes. Las grandes reservas que quedaron almacenadas en bodegas antes del inicio de la pandemia, también ayudaron a los traficantes a sortear el desabastecimiento, según un informe del Proyecto de Corrupción y Crimen Organizado (OCCRP por sus siglas en inglés).

Los traficantes utilizaron Centroamérica como trampolín y punto de tránsito, aumentaron la circulación de narcoavionetas en la región, y reactivaron varias rutas terrestres hacia México.

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Cuando se relajaron las restricciones frente al COVID-19 y llegó el momento de transportar la droga hacia Europa o Estados Unidos, los traficantes apostaron por enviar gigantescos cargamentos de cocaína en medio de las limitadas oportunidades de movilidad. La estrategia —considerada como un giro en el modus operandi tradicional, en el que se escondían pequeñas cantidades— llevó a grandes decomisos.

A la par, recientemente se han descubierto en México plantíos de coca que sugieren nuevos cambios profundos en la producción de drogas estimulantes a nivel mundial.

El propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su conferencia matutina del pasado 2 de abril, informó sobre la localización de narcolaboratorios de cocaína en el estado de Sinaloa.

No obstante, hasta este día no se registra ningún detenido por los plantíos de coca y tampoco se sabe si esto es tarea de algún grupo delictivo.

 

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