En era posCOVID, el planeta lidiará con millones de cubrebocas

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Internacional

El próximo 27 de septiembre se cumplirán siete meses en México desde que comenzó a operar el nuevo código de convivencia con el uso de las mascarillas, que si bien se traducen como un mecanismo efectivo para reducir la propagación del virus SARS-CoV-2, causante del coronavirus (COVID-19), también se convirtieron en enemigo para el planeta, que según especialistas tardan hasta 400 años en desintegrarse.

Pero no sólo es un problema mexicano, el tema es del tamaño de la pandemia. En el mundo se estima que 129 mil millones de mascarillas y 65 mil millones de guantes son desechados al mes, de acuerdo con la revista Ciencia Ambiental y Tecnología, por emplear apenas de los múltiples informes que se han realizado para cuantificar el dilema.

En el caso de México, no existe información específica. Según estimaciones de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en julio, un paciente de COVID-19 estaría generando 2 kilos de Residuos Peligrosos Biológicos Infecciosos (RPBI) al día, que al ser multiplicada por el número de casos confirmados hasta el día de ayer (671 mil 716) hablaría de un aproximado de mil 343.4 toneladas, que, a su vez, multiplicado por 15 días que debe durar el resguardo, representaría 20 mil 145 toneladas.

A lo que se le deben sumar los 4 millones de mascarillas que llegan al mes de China, sin que, hasta la fecha, alguna autoridad haya decretado algún tipo de preocupación por la forma correcta para desecharlos.

Según Greenpeace Taiwán, por ejemplo, durante la cúspide de la pandemia, en tres meses, se produjeron mil 300 millones de mascarillas. O en Italia, el Fondo Mundial para la Naturaleza elaboró un estudio en el que se explica que si sólo el 1 por ciento de las mascarillas eran desechadas de manera incorrecta, se podría llegar a tener hasta 10 millones de mascarillas al mes contaminando el ambiente.

 

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