Pobladores de Holbox impedirán acceso a turistas para evitar propagación de COVID-19

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La comunidad de Solferino, en el municipio de Lázaro Cárdenas, acordó esta noche cerrar el acceso a turistas nacionales e internacionales que se dirijan hacia Holbox, a partir de mañana, ante el temor de la propagación del coronavirus COVID-19.

En una reunión celebrada en la localidad, el pueblo decidió por unanimidad que a partir de las 4 horas de mañana no pasará un solo turista vía carretera, ni en autobuses, vans o automóviles, con dirección al puerto de Chiquilá, de donde parten las embarcaciones que cruzan hacia la isla.

Sólo se permitirá el acceso y salida a pobladores locales que muestren su credencial de elector (INE), que lleven insumos. También a vehículos que saquen a los vacacionistas que permanecen aún en Holbox y a las y los trabajadores que requieran ir a sus casas o las personas que estén enfermas

“Ni una entrada más, un turista más, sea nacional, sea extranjero, a ninguno más. Si quieren estar aquí solo gente local y vamos a mantener la tranquilidad de salir en el pueblo como estamos ahorita, eso es lo que queremos prevenir antes de pasarnos a otro lado”, dijo uno de los oradores.

Los pobladores acordaron también exigir al gobierno de Quintana Roo colocar el filtro sanitario que se instaló en Chiquilá, con los aparatos para detectar la temperatura corporal, desde Solferino.

La determinación se dará a conocer al gobierno municipal de Lázaro Cárdenas, a cargo del edil, Nivardo Mena, a quien se le plantearán otras necesidades, como la instalación de una caseta policiaca.

“Necesitamos ya demostrarles quiénes somos, somos gente turística también. Esta zona en pocos años, si no la controlamos, señores, la tranquilidad se nos va a ir por el desarrollo que se está viniendo". 

“Aprovechemos esta situación para aumentar la seguridad, porque se han visto robos en las casas”, indicó un poblador.

El 19 de marzo pasado la Asociación de Hoteles de Holbox, determinó reducir sus operaciones y reservaciones para limitar el flujo de turistas, durante la temporada de riesgo ante el COVID-19, para blindar a residentes y trabajadores de la isla.

La agrupación está conformada por 137 hoteles asociados, que suman más de mil 500 habitaciones, sin contar los hostales, rentas vacacionales y centros de hospedaje no afiliados. 

En la isla viven aproximadamente tres mil personas; posee una población flotante de mil 500 personas y recibe más de dos mil personas al día, que entran y salen; los fines de semana recibe más de cinco mil turistas en temporadas altas, según datos de la Alcaldía.

Al cierre paulatino de hoteles se sumaron parcialmente los restaurantes internos o zonas de recreación para evitar aglomeraciones en general; además se acordó la disminución de colaboradores activos en las instalaciones y la reprogramación de actividades con base en las definiciones de la autoridad.

“Ante estas medidas comunicamos una disminución en nuestras actividades turísticas, por lo cual recomendamos la reprogramación a turistas nacionales e invitamos a los hoteles que no forman parte de nuestra organización a sumarse a estas iniciativas que estamos tomando”, indicó el organismo hotelero.

 

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