El INIFAP fortalece la producción de frijol en México mediante el desarrollo de variedades mejoradas que buscan aumentar el rendimiento del cultivo, ofrecer mayor resistencia ante enfermedades y ayudar a los productores a enfrentar condiciones climáticas más difíciles.
El frijol es uno de los alimentos básicos de la dieta mexicana y representa un cultivo estratégico por su valor económico, social y nutricional. Por ello, la investigación científica busca generar opciones que permitan mantener su producción y calidad.
INIFAP desarrolla variedades mejoradas de frijol para fortalecer el campo mexicano
El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), organismo técnico de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, trabaja en nuevas alternativas para elevar la productividad del frijol y mejorar las condiciones del sector agrícola.
Los frijoles Negro y Pinto concentran más del 50 por ciento de la superficie sembrada en México, equivalente a cerca de 900 mil hectáreas, por lo que representan una parte fundamental de la producción nacional.
Frijol Negro y Pinto, los cultivos con mayor presencia en México
La demanda del frijol Negro se concentra principalmente en las regiones centro y sur-sureste del país, mientras que el frijol Pinto tiene mayor presencia en el norte de México.
Sin embargo, en los últimos años el cultivo de esta variedad también se ha extendido hacia zonas del centro y centro-occidente, incluyendo estados como Nayarit y Sinaloa durante determinados ciclos agrícolas.
Esta distribución ha impulsado la creación de variedades adaptadas a diferentes regiones y necesidades productivas.
Las nuevas variedades buscan enfrentar enfermedades y sequía
Como parte de su trabajo de mejoramiento genético, el INIFAP ha desarrollado distintas variedades comerciales de frijol Negro y Pinto con características enfocadas en las necesidades actuales del campo.
Entre sus principales beneficios destacan:
- Mayor potencial de rendimiento.
- Resistencia o tolerancia a enfermedades del cultivo.
- Adaptación a diferentes condiciones agroecológicas.
- Mejor respuesta ante periodos de sequía.
Estas características buscan ofrecer mayor estabilidad a los agricultores ante los retos derivados de la variabilidad climática.
Investigación que también mejora la calidad nutricional del frijol
Además del rendimiento agrícola, las variedades desarrolladas por el INIFAP incorporan atributos relacionados con la calidad del alimento.
Algunas presentan menor tiempo de cocción y aportan componentes como proteína, fibra dietética, carotenoides y minerales, elementos importantes dentro de una alimentación saludable.
De esta manera, la innovación agrícola no solo impacta a quienes producen el cultivo, sino también a quienes lo consumen diariamente.
Nuevas opciones para productores de distintas regiones del país
En el caso del frijol Pinto, el instituto ha generado variedades como Centauro, Rarámuri, San Rafael, Salinas, PID-1, PID-2, Tepehuan RS y Río Grande.
Estas alternativas muestran buen desempeño en zonas semiáridas de altura durante el ciclo Primavera-Verano, así como en regiones productoras bajo sistemas de riego.
Una de sus características destacadas es el lento oscurecimiento del grano, una cualidad que permite conservar por más tiempo su valor comercial y facilitar su distribución.
La ciencia agrícola busca una producción más resistente al cambio climático
El desarrollo de materiales genéticos adaptados a condiciones de sequía forma parte de los esfuerzos para construir una agricultura más sostenible.
Las variedades creadas por el INIFAP buscan aprovechar mejor la humedad disponible, mantener rendimientos más estables bajo estrés hídrico y ofrecer alternativas frente a escenarios climáticos cambiantes.
Con estas acciones, la investigación agrícola continúa como una herramienta para fortalecer la producción nacional de alimentos y avanzar hacia una mayor seguridad alimentaria en México.
Foto: Cortesía












