En una zona serrana de Puebla fue localizada una instalación con 300 equipos de cómputo utilizados para la minería de Bitcoin, una operación que llamó la atención por la cantidad de máquinas y el consumo eléctrico que requiere mantenerlas funcionando de manera continua.
El inmueble se encontraba en Tlaola y fue asegurado el 6 de septiembre por autoridades federales y estatales. La investigación busca determinar si existieron conexiones o consumo irregular de energía, además de establecer si hay otros delitos relacionados con la operación.
Granja de Bitcoin en Puebla: así funcionaba la instalación asegurada
La propiedad fue intervenida por elementos de la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, mientras continúan las investigaciones sobre las actividades realizadas en el lugar.
Los 300 equipos estaban acondicionados para trabajar prácticamente sin interrupciones. Esa característica es importante en la minería de criptomonedas, una actividad que requiere una infraestructura considerable de cómputo, electricidad y sistemas de refrigeración.
¿Qué hacían las 300 computadoras?
Las granjas de criptomonedas reúnen grandes cantidades de equipos informáticos para realizar operaciones matemáticas necesarias para validar transacciones dentro de determinadas redes digitales.
En el caso de Bitcoin, los equipos participan en el proceso conocido como minería, mediante el cual los operadores compiten para resolver cálculos criptográficos y pueden recibir recompensas en la propia criptomoneda.
El problema es que mantener cientos de máquinas trabajando al mismo tiempo puede representar un consumo muy elevado de electricidad, además de generar calor y ruido que requieren sistemas de enfriamiento.
Investigan el posible uso irregular de electricidad
Uno de los puntos bajo investigación es precisamente el suministro eléctrico utilizado para mantener en operación la instalación.
Las autoridades señalaron que este tipo de inmuebles puede recurrir a conexiones clandestinas a la red eléctrica para evitar el pago correspondiente. Sin embargo, en el caso de Tlaola, el Gobierno de Puebla no informó si la instalación contaba o no con contratos legales con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Por ello, el posible robo o consumo ilegal de electricidad forma parte de las líneas que deberán esclarecer las investigaciones, sin que hasta el momento pueda darse por confirmado ese delito en este inmueble.
La ubicación también llamó la atención de las autoridades
Francisco Sánchez González, titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, explicó que este tipo de redes puede buscar lugares alejados de las zonas urbanas, donde el ruido constante de los equipos pase más desapercibido.
La ubicación también puede resultar relevante por la cercanía con instalaciones hidroeléctricas de la Sierra Norte de Puebla, de acuerdo con lo señalado por las autoridades estatales.
Mientras continúan las investigaciones, el aseguramiento deja sobre la mesa una pregunta central: quién operaba los 300 equipos, de dónde provenía la electricidad y bajo qué condiciones funcionaba la instalación.












